El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles que Irán ha dado marcha atrás en su decisión de ejecutar a ocho mujeres que estaban programadas para ser ajusticiadas esa misma noche, en lo que supone un gesto diplomático inusual por parte del régimen iraní.
Según informó el propio Trump a través de su plataforma Truth Social, cuatro de las mujeres serán puestas en libertad de inmediato, mientras que las otras cuatro recibirán condenas de un mes de prisión. El mandatario estadounidense había pedido públicamente el día anterior que Irán liberara a las detenidas.
«¡Muy buenas noticias! Acabo de ser informado de que las ocho mujeres manifestantes que iban a ser ejecutadas esta noche en Irán ya no serán asesinadas», escribió Trump, quien agradeció expresamente a los líderes iraníes haber atendido su petición como presidente de los Estados Unidos.
Las ocho mujeres han sido identificadas por el Lawfare Project como Bita Hemmati, Ghazal Ghalandari, Golnaz Naraghi, Venus Hossein Nejad, Panah Movahedi, Ensieh Nejati, Mahboubeh Shabani y Diana Taher Abadi.
Una segunda ronda de conversaciones de paz prevista para celebrarse en Islamabad, Pakistán, no llegó a materializarse el martes, cuando se acercaba el plazo del alto el fuego establecido de dos semanas. Aunque se esperaba que el vicepresidente JD Vance liderara las negociaciones estadounidenses, finalmente serían el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner quienes se dirigirían a Pakistán.
Trump había extendido el plazo del alto el fuego el martes por la tarde, argumentando que el gobierno iraní se encuentra «seriamente fracturado» y necesita tiempo para presentar una «propuesta unificada».
Por su parte, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aclaró ante los periodistas que Trump «no ha fijado un plazo firme para recibir una propuesta iraní», desmintiendo así algunas informaciones publicadas en medios de comunicación.
Leavitt también salió al paso de un informe de CBS News que aseguraba que Irán «mantiene más capacidades militares de las que la Casa Blanca o el Pentágono han reconocido públicamente», calificando la información de propaganda a favor del régimen iraní.
La decisión de Irán de conmutar las penas de muerte es vista como un pequeño pero significativo paso positivo en unas relaciones bilaterales que atraviesan uno de sus momentos más complejos en décadas.







