Tenerife vuelve a temblar en los sismógrafos, no en las ventanas. El IGN confirma que entre el sábado 11 y la madrugada del lunes 13 de abril registró dos episodios de actividad sismo-volcánica en zonas distintas: primero una serie de baja magnitud en la dorsal de Izaña y después una secuencia de eventos híbridos al oeste de Las Cañadas del Teide. Ninguno ha sido notado por los vecinos. Ninguno supone, según el propio organismo, un incremento del riesgo de erupción. Pero cada enjambre abre la misma conversación.
La primera serie se produjo el sábado en el entorno de Izaña. El IGN detectó automáticamente 16 terremotos, de los cuales logró localizar 11. Las magnitudes se movieron entre 1,0 y 1,9 mbLg y los focos se situaron a entre 3 y 10 kilómetros de profundidad. Es decir: muy pequeños y lo bastante profundos como para no llegar a la superficie.
El segundo episodio es el que más atención técnica ha concentrado. Durante la madrugada del lunes 13, entre las 00:10 y las 00:30, los equipos del IGN registraron al oeste de Las Cañadas del Teide dos pulsos de baja frecuencia (eventos LP) y varios eventos híbridos. El sistema detectó automáticamente 38 señales y tres fueron localizadas manualmente a 12-13 kilómetros de profundidad.
Esta combinación —eventos híbridos con señales de largo periodo— es la que interesa a los vulcanólogos. Lo que habitualmente se describe como un enjambre de microterremotos de origen tectónico cambia de naturaleza cuando aparecen señales ligadas a movimiento de fluidos en el sistema volcánico. Pero el propio IGN y el INVOLCAN han sido explícitos: esta actividad no implica un aumento del peligro eruptivo a corto ni a medio plazo.
Luca D’Auria, director del Área de Vigilancia Volcánica del INVOLCAN, ha situado el último enjambre en «la dorsal que va de Izaña hasta La Esperanza», una zona bien conocida por la instrumentación y donde, por profundidad y magnitud, ningún sismo ha sido percibido.
El Teide está bajo vigilancia 24 horas. Hay red sísmica, red de GPS, medidores de gases y cámaras térmicas. Cada episodio se publica en la página del IGN casi en directo. Que la información llegue al vecino antes que al rumor depende, sobre todo, de cómo se cuente.
El Teide no ha entrado en ningún escenario nuevo. Lo que está cambiando es la frecuencia con la que la isla se asoma a sus propios sismógrafos. Conviene acostumbrarse a leerlos sin titulares alarmistas: la vigilancia funciona, los datos son públicos y lo que hay que mirar no es cada microterremoto aislado, sino la tendencia. Por ahora, la tendencia dice «actividad, no alarma».







