Falta menos de un mes para que se cumpla un año del mayor apagón de la historia reciente de España. El 28 de abril de 2025, el país se quedó sin electricidad durante más de diez horas en un colapso que el Gobierno describió como imprevisible. Las grabaciones internas que han ido aflorando en las últimas semanas cuentan una historia diferente.
Los nuevos audios, a los que han tenido acceso varios medios, muestran que Red Eléctrica de España conocía desde enero de 2025 la fragilidad del sistema. En una conversación del 31 de ese mes, operadores de la central de Barcelona reconocían que en Ascó habían estado «a punto» de que saltara algún grupo. «Si saltan nos quedamos a cero», advertían. Los propios trabajadores pronosticaban en aquel momento que el incidente de ese día era «muy gordo» y que habría informes y reuniones, porque algo así «muchas veces» ocurría pero aquella jornada había sido «muy exagerado».
Las grabaciones no se quedan en enero. El 7 de abril, tres semanas antes del apagón, operadores de Red Eléctrica en Sevilla admitían que había «un problemón brutal con las tensiones» que afectaba a todas las provincias. El 16 de abril, quince días antes del cero eléctrico, un operador eléctrico alertaba de que sufrían «picos de tensión que les obligaban a regular en todas las subestaciones». La respuesta del gestor fue reveladora: «Es porque apenas hay nuclear en el sistema. Ya pasó ayer tarde y no es algo puntual.»
El día del apagón, los audios se vuelven todavía más explícitos. A las 11.47, cuarenta minutos antes del colapso, un operador eléctrico consultaba qué estaba pasando con las oscilaciones de tensión. «Es la solar que entra por ajustes. Hemos metido una reactancia y no ha hecho nada», respondía Red Eléctrica. Cuando le preguntaron si aquella situación duraría todo el día, el gestor contestó: «¡Y no solo el día, veremos a ver este verano!» Quince minutos antes del cero eléctrico, a las 12.13, un operador señalaba que la central de Trillo «está teniendo bastantes oscilaciones de tensión». El gestor confirmó: «Sí, es verdad, hay oscilaciones en todo el sistema. Pocos grupos con inercia en el sistema.» Y cerró el diagnóstico con tres palabras: «Está jodida la cosa.»
El problema es que estas grabaciones tardaron ocho meses en llegar al Senado. La comisión de investigación las había solicitado por escrito en julio de 2025. Red Eléctrica fue resistiendo la entrega y facilitó únicamente informes ya públicos, alegando confidencialidad. Fueron las propias compañías eléctricas las que acabaron entregando parte de las grabaciones a los senadores, que solo pudieron escucharlas horas antes de la última comparecencia de la presidenta de Redeia, Beatriz Corredor.
Corredor compareció visiblemente tensa y calificó los audios de «descontextualizados». Insistió en que no existía «ninguna responsabilidad por parte de Red Eléctrica» y se apoyó en el informe del organismo europeo Entso-E, en el que participa la propia compañía. Sin embargo, el análisis de ese mismo informe de más de 400 páginas apunta en otra dirección: recoge que entre las nueve de la mañana del 28 de abril y el momento del colapso se registraron numerosos incumplimientos de las consignas de tensión, y plantea la pregunta de por qué Red Eléctrica no adoptó medidas correctoras durante esas tres horas y media.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha confirmado que tendrá en cuenta las grabaciones en sus expedientes sancionadores, calificándolas de «hechos ciertos». Mientras tanto, Red Eléctrica intenta también que no salgan a la luz los más de 8.000 audios de operadores y los cerca de 1.300 correos electrónicos que entregó a la Audiencia Nacional en octubre de 2025 y que ahora están bajo custodia policial. El gestor ha pedido al juez de la Audiencia Nacional que no entregue ese material a las compañías eléctricas personadas en el proceso.







