A cinco días de las elecciones legislativas húngaras del 12 de abril, la campaña ha entrado en una fase de acusaciones cruzadas sobre la manipulación del espacio digital. Cuentas en redes sociales afines a Fidesz, el partido de Viktor Orbán, han denunciado que Meta está censurando al primer ministro en Facebook para favorecer a la oposición. El coordinador de campaña del partido, Balázs Orbán, se sumó a la acusación el 29 de marzo alegando haber recibido múltiples quejas de usuarios que no podían dar «me gusta» a contenidos relacionados con Fidesz. Meta respondió sin ambigüedad: no existen restricciones sobre las cuentas del primer ministro y ninguna de sus publicaciones ha sido eliminada.
Los verificadores de hechos que han seguido el caso no han encontrado ninguna prueba creíble que respalde las alegaciones. La estrategia de señalar a la plataforma como actor hostil conecta, sin embargo, con el relato más amplio que cultiva el Gobierno desde hace semanas: la narrativa de una injerencia extranjera coordinada contra Hungría y contra Orbán en vísperas de unos comicios que podrían poner fin a 16 años consecutivos de gobierno del Fidesz.
Lo que sí está documentado es el uso de inteligencia artificial por parte del entorno gubernamental para atacar a su principal rival, Péter Magyar, líder del partido conservador y europeísta Tisza. En febrero, cuentas vinculadas a Fidesz difundieron un vídeo sintético de 30 segundos que mostraba a un soldado húngaro siendo ejecutado, con una narrativa que advertía del peligro de que Magyar ganara las elecciones. El vídeo circuló masivamente por medios progubernamentales antes de que su naturaleza artificial fuera identificada. Magyar lo calificó de «manipulación despiadada» y de haber «cruzado todos los límites». El director de comunicaciones de la alianza Fidesz-KNDP no respondió a las preguntas sobre el origen del material.
A finales de octubre de 2025, el director de campaña del partido ya había difundido en Facebook un vídeo deepfake en el que Magyar defendía posiciones contrarias a su discurso público. El patrón se repite: publicación masiva a través de medios afines, rápida identificación como contenido sintético y ninguna consecuencia para quienes lo difundieron. Verificadores húngaros también han detectado anuncios políticos del entorno de Fidesz en Facebook sin etiquetado claro como publicidad electoral, lo que ha llevado a un tribunal alemán a ordenar a la red X que facilite datos de difusión de contenidos relacionados con las elecciones húngaras, en aplicación de la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea.
La fase electoral es el mayor incertidumbre para Orbán desde su regreso al poder en 2010. Las encuestas independientes otorgan a Magyar entre el 42% y el 48% de la intención de voto frente al 38% y el 44% del Fidesz, aunque el sistema electoral húngaro favorece al partido más votado en los distritos uninominales, lo que complica la traducción directa de esos porcentajes en escaños. El escenario en el que se celebran estas elecciones incluye además la crisis energética provocada por el conflicto en Irán, las acusaciones de espionaje a favor de Rusia sobre el entorno de Orbán y la denuncia de un intento de sabotaje al gasoducto Balkan Stream en Serbia, que Budapest atribuyó sin pruebas a Ucrania.







