La guerra en Oriente Próximo dejó esta semana su primera huella directa en la aviación civil europea. Cuatro aeropuertos del norte de Italia, Milán Linate, Bolonia, Venecia Marco Polo y Treviso, entraron en vigor restricciones al suministro de Jet A1, el queroseno utilizado en la aviación comercial. Las limitaciones, impuestas por Air BP Italia, la división aeronáutica del grupo British Petroleum, se mantendrán al menos hasta el 9 de abril.
Los avisos oficiales enviados a las aerolíneas a través de boletines Notam establecen un sistema de prioridades claro: primero los vuelos sanitarios, los vuelos de Estado y los trayectos de más de tres horas de duración. Para el resto de vuelos comerciales, el límite fijado es de 2.000 litros por aeronave. La cifra parece elevada, pero los cálculos técnicos facilitados por pilotos a la prensa italiana son rotundos: esa cantidad garantiza menos de una hora de vuelo en aviones como el Airbus A320 o el Boeing 737. En la práctica, rutas nacionales como Venecia-Sicilia resultan inviables sin una escala de repostaje intermedia.
Las autoridades italianas intentaron contener la alarma desde el principio. El Grupo Save, que gestiona Venecia y Treviso, insistió en que el problema se limita a un único proveedor y que otros suministradores siguen operando con normalidad en sus instalaciones. El presidente de la autoridad aeronáutica italiana, ENAC, atribuyó las dificultades al pico de tráfico de Semana Santa, no al bloqueo del Estrecho de Ormuz. Pero el sector no terminó de creerse ese argumento.
Lufthansa, por su parte, reconoció que la situación ya es crítica en los mercados asiáticos y advirtió de que cuanto más tiempo permanezca cerrado el Estrecho de Ormuz, más comprometido quedará el suministro de combustible en toda Europa. Los precios han subido más de un 100% en algunas zonas desde el inicio del conflicto. Ryanair fue más directa aún: aunque el suministro está garantizado hasta finales de mayo, la compañía irlandesa no descartó cancelaciones de cara al verano si el conflicto en Irán continúa. También advirtió de subidas de tarifas una vez pasada Semana Santa.
El Estrecho de Ormuz permanece bloqueado desde el 2 de marzo de 2026, tras el inicio del conflicto abierto entre Estados Unidos e Israel e Irán. El Parlamento iraní ha aprobado un plan para imponer peajes a los barcos que quieran cruzarlo y el portavoz de la cámara ha declarado que la vía «nunca volverá a tener el estatus que tenía antes». Por ese paso transitaban más de 20 millones de barriles diarios de crudo, una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, terminó esta semana una gira por Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Qatar en la que reclamó garantizar la libre navegación en el estrecho. Italia depende principalmente del petróleo libio, pero también de suministros procedentes del Golfo, lo que la convierte en uno de los países europeos más expuestos a cualquier prolongación del conflicto.







