Este viernes 3 de abril, por primera vez desde que comenzara la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, un avión de combate estadounidense fue derribado en territorio iraní por fuego enemigo. El aparato, un F-15E Strike Eagle de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, cayó sobre la provincia de Kohkiluyeh y Buyer Ahmad, en el suroeste del país, una zona montañosa y escasamente poblada que abarca más de 15.500 kilómetros cuadrados.
El Pentágono puso en marcha una operación de búsqueda y rescate en la que han intervenido siete aeronaves, con la que ya ha logrado rescatar al menos a uno de los dos tripulantes. Desde Irán, las autoridades se han marcado el propósito opuesto: capturar a la tripulación.
Un portavoz del mando unificado de combate de las Fuerzas Armadas de Irán fue el encargado de anunciar el derribo, identificando en un principio el aparato como un F-35. Sin embargo, blogueros y especialistas militares aseguraron que los fragmentos del estabilizador y otras partes del caza corresponden a un F-15E. El anuncio desató una cacería por parte de las autoridades iraníes.
La televisión estatal iraní movilizó a la opinión pública desde el primer momento. En Fars News, un presentador hizo un llamamiento a la población para localizar a cualquier miembro de la tripulación estadounidense y entregarlo con vida. El gobernador de la provincia iraní de Kohkiluyeh y Buyer Ahmad anunció que quien capture o mate a la tripulación recibiría una recompensa de diez mil millones de tomanes, unos 76.000 dólares, y un reconocimiento especial.
Las agencias de noticias iraníes informaron que helicópteros estadounidenses volaban a baja altura en aparentes misiones de búsqueda y difundieron vídeos de residentes disparándoles. En las imágenes compartidas por los canales iraníes se observan C-130 Hercules, HC-130J Combat King II, helicópteros Blackhawks y drones volando sobre la provincia. Según informes de medios iraníes, uno de esos helicópteros fue alcanzado por un proyectil durante las labores de rescate, aunque la información proviene exclusivamente de fuentes iraníes y no ha sido confirmada por Washington.
Irán había anunciado en repetidas ocasiones el derribo de cazas de Estados Unidos desde el comienzo de la guerra, pero el Comando Central estadounidense lo había negado sistemáticamente. A mediados de marzo, la Guardia Revolucionaria aseguró haber alcanzado un F-35, pero Estados Unidos sostuvo que el avión realizó un aterrizaje de emergencia en una base de Oriente Medio. De acuerdo con medios estadounidenses, otras aeronaves sí han sido derribadas durante la guerra, aunque por fuego amigo: tres cazas F-15 abatidos por error por las defensas aéreas kuwaitíes, cuyos seis tripulantes pudieron eyectarse a salvo.
El Pentágono y el Comando Central no respondieron a las solicitudes de comentarios de los medios de comunicación. El medio estadounidense Axios sí citó a una fuente conocedora de la situación que confirmó tanto el derribo como la operación de rescate en curso, con un tripulante ya a salvo y el segundo aún sin localizar en una zona rural de difícil acceso, mientras las autoridades iraníes y la propia población de la provincia siguen rastreando el terreno con objetivos radicalmente distintos.







