Volodimir Zelenski cerró en Doha la etapa más productiva de su gira por el Golfo Pérsico. Tras pasar por Arabia Saudí y por los Emiratos Árabes Unidos, el presidente ucraniano acordó cooperar en materia de defensa con los Emiratos y Qatar, mientras la región vive la escalada de tensiones abierta por la guerra con Irán.
Los acuerdos tienen naturaleza distinta en cada caso. El Ministerio de Defensa de Qatar confirmó la firma de un pacto que incluye el intercambio de conocimientos especializados en la lucha contra misiles y sistemas aéreos no tripulados, ratificado por los jefes del Estado Mayor de ambas naciones. El acuerdo con Doha tendrá una vigencia mínima de diez años y contempla proyectos conjuntos en la industria militar, instalaciones de coproducción y asociaciones tecnológicas entre empresas. Con los Emiratos, ambos países acordaron cooperar en los ámbitos de la seguridad y la defensa, aunque Zelenski precisó en Telegram que los equipos aún ultimarán los detalles.
La lógica del intercambio es clara. Ucrania propone compartir sus interceptores de drones, mucho más económicos, a cambio de los misiles de defensa antiaérea que los países del Golfo utilizan para derribar los drones iraníes, sistemas considerablemente más costosos. Las defensas aéreas ucranianas lograron un índice de interceptación del 97% contra drones rusos en el último ataque de Moscú, lo que ha convertido la experiencia de Kiev en un producto estratégico cotizado. Zelenski fue directo: «La protección debe ser suficiente para todos. Por eso estamos abiertos a un trabajo conjunto.»
El presidente ucraniano ya confirmó que sus especialistas en drones llevan varias semanas desplegados sobre el terreno en los EAU, con una comprensión clara de cómo puede reforzarse la protección del espacio aéreo y las infraestructuras críticas mediante la integración de la experiencia ucraniana.
Qatar, además, aporta a la relación una dimensión que va más allá de lo estrictamente militar. Doha ya se había convertido en un actor relevante en la dimensión humanitaria de la guerra, con mediaciones para el retorno de niños ucranianos llevados a Rusia o a territorios ocupados y con participación en intercambios humanitarios entre ambos países.
La gira tiene también una lectura política de fondo. El canciller ucraniano Andrii Sybiha advirtió abiertamente de que «todo está interconectado» y que Ucrania no puede permitirse perder atención global en el momento en que busca sostener la presión sobre Moscú. La guerra con Irán ha desviado focos políticos y recursos militares hacia Oriente Medio, y Kiev busca estar presente en esa región no solo como víctima de una invasión sino como socio útil en seguridad. Mientras Zelenski recorría el Golfo, Rusia lanzó 273 drones contra Ucrania en una sola noche, de los cuales 252 fueron derribados o neutralizados electrónicamente.







