Los hutíes de Yemen, aliados de Irán, afirmaron haber lanzado una andanada de misiles balísticos hacia el sur de Israel, describiendo la acción como la primera fase de una intervención militar directa en apoyo a Teherán y grupos aliados en Oriente Medio.
El portavoz militar del movimiento, Yahya Saree, compareció en televisión para reivindicar los ataques. Afirmó que los lanzamientos fueron dirigidos contra objetivos militares sensibles en el sur de Israel y se llevaron a cabo en coordinación con las operaciones en curso de Irán y Hezbolá en el Líbano. El grupo justificó su decisión como respuesta a la ofensiva estadounidense e israelí y prometió continuar hasta que cese lo que denominó agresión en todos los frentes de resistencia, que se extiende a Irak y el Líbano. Los rebeldes lanzaron un segundo misil, esta vez de crucero, horas después del primero. Ambos proyectiles fueron interceptados y no se registraron heridos ni daños materiales.
Los ataques del sábado suponen un giro de 180 grados para los hutíes, que anteriormente habían indicado que no se unirían a la guerra a petición de Teherán. El líder del movimiento, Abdul Malik al Huti, había adelantado el jueves la posibilidad de intervenir, pero sin precisar cuándo ni cómo.
La entrada de los hutíes en el conflicto añade una amenaza geográfica que se suma al cierre del estrecho de Ormuz. La posición geográfica del grupo a lo largo del Mar Rojo, especialmente cerca del estratégico estrecho de Bab el-Mandeb, le otorga la capacidad de perturbar uno de los corredores marítimos más importantes del mundo. Los ataques anteriores contra buques que transitaban por la zona obligaron a las navieras a desviar sus rutas por el sur de África, lo que subraya las implicaciones económicas globales de la escalada hutí.
El gobierno yemení reconocido internacionalmente condenó la acción y la calificó de acto temerario que podría desestabilizar aún más la región. El Gobierno, respaldado por Arabia Saudí, acusó a Irán de usar a las milicias aliadas para extender el conflicto más allá de sus fronteras y afirmó que la participación de los hutíes refleja un vínculo orgánico con la agenda regional más amplia de la República Islámica.
La jornada del sábado también trajo nuevas bajas estadounidenses en otro frente. Un ataque iraní con misiles y drones contra la base aérea del príncipe Sultán en Arabia Saudí dejó al menos doce soldados estadounidenses heridos, dos de ellos de gravedad. Drones iraníes atacaron además el aeropuerto internacional de Kuwait, causando daños significativos en su sistema de radar.
Washington reforzó su presencia en la región. El USS Tripoli, buque de ataque anfibio que transporta a 3.500 marineros e infantes de marina, llegó a la zona de responsabilidad del Mando Central de Estados Unidos.Trump, por su parte, ha prorrogado hasta el 6 de abril su ultimátum sobre los ataques contra instalaciones energéticas iraníes, alegando que las negociaciones secretas mediadas por Pakistán avanzan de forma productiva, aunque Irán no ha confirmado ningún compromiso formal.







