El comandante en jefe del Ejército ucraniano, el general Oleksandr Sirski, compareció este viernes ante la prensa durante una visita a las posiciones del frente sur con un balance que resume la evolución de las últimas semanas. Sirski aseguró que el coste de la ofensiva primaveral rusa ya ha supuesto más de 11.000 bajas para las fuerzas de Moscú, por lo que, según Kiev, el Kremlin se plantearía enviar refuerzos desde la anexionada península de Crimea.
En total, durante las operaciones ofensivas, las fuerzas ucranianas han recuperado más de 400 kilómetros cuadrados de territorio, y algunas estimaciones incluso mencionan más de 450. Casi toda la región de Dnipropetrovsk, donde las fuerzas rusas comenzaron a penetrar en el verano de 2025, ha sido liberada, y también se han registrado avances notables en la dirección de Oleksandrivka y en la ofensiva hacia Huliaipole. Rusia, por su parte, habría intensificado los ataques en Zaporiyia, donde los ucranianos frustraron sus planes de aproximarse a la capital regional al recuperar cerca de 500 kilómetros cuadrados, coincidiendo con la ausencia de la red satelital Starlink para las tropas rusas.
El Instituto para el Estudio de la Guerra indicó que los contraataques ucranianos aprovecharon el bloqueo del acceso de las fuerzas rusas a Starlink. Desde Kiev sostienen que Moscú había empleado esa tecnología para el guiado de drones y para eludir sistemas de interferencia electrónica. Ese impulso estuvo favorecido por una coordinación entre el nuevo ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, y el director ejecutivo de Starlink, Elon Musk, que llevó al bloqueo del acceso de las fuerzas rusas al sistema en febrero.
La ofensiva de primavera rusa sigue adelante en el este, pero con un coste elevado y sin los resultados esperados. Según Sirski, la ofensiva comenzó hace algo más de una semana, aprovechando el final del invierno y la niebla, que dificulta la visión de los drones ucranianos, con decenas de miles de tropas mecanizadas desplegadas a lo largo de todo el frente, en especial en el norte de Donetsk. Entre el 17 y el 20 de marzo, las fuerzas rusas lanzaron un total de 619 ataques, con los frentes de Pokrovsk y Oleksandrivka como principales puntos de presión.
El parte del día de hoy confirma que la dinámica no ha cambiado. En las últimas 24 horas se registraron 150 combates, con ataques rusos mediante 68 misiones aéreas, 227 bombas guiadas, 9.190 drones FPV y casi 4.000 bombardeos. Rusia perdió 1.000 soldados en un solo día, lo que marca el segundo día consecutivo de elevadas bajas.
El general Sirski subrayó el contraste entre los métodos de ambos ejércitos. El mando ucraniano recordó que mientras Rusia ataca deliberadamente infraestructura civil, edificios de gran altura, hospitales de maternidad y monumentos históricos, las fuerzas ucranianas centran su acción en destruir al enemigo en el campo de batalla. El contexto diplomático, sin embargo, sigue paralizado. Las negociaciones de paz mediadas por Estados Unidos permanecen estancadas, mientras Washington reorienta parte de sus recursos hacia su conflicto con Irán.







