La federación de fútbol de Irán ha apartado de forma fulminante a su máxima estrella y goleador histórico, Sardar Azmoun, tras la publicación de unas fotografías en sus redes sociales. El delantero, de 31 años y con una trayectoria consolidada en equipos europeos como el Bayer Leverkusen y la Roma, milita actualmente en el Shabab Al-Ahli de Dubái. El motivo de la sanción radica en unas imágenes donde el futbolista aparece saludando a altos mandatarios de los Emiratos Árabes Unidos, país donde reside y compite.
Esta decisión supone un golpe deportivo sin precedentes para el combinado iraní, ya que Azmoun es el segundo máximo goleador de la historia del país, con un registro de 57 tantos en 91 encuentros. Su exclusión de la convocatoria para los últimos partidos de preparación del Mundial responde a una directriz política que califica su gesto como una traición a los valores nacionales. Fuentes cercanas al entorno del jugador temen que la represalia no se limite al ámbito deportivo, ya que las autoridades de Teherán podrían iniciar un proceso judicial por traición contra el futbolista.
Recientemente, Irán ha ejecutado en la horca pública a Saleh Mohammadi, un luchador de tan solo 19 años considerado una de las grandes promesas de su disciplina. Mohammadi fue ajusticiado junto a otras dos personas tras ser detenidos durante las protestas antigubernamentales del pasado mes de enero, una medida que ha provocado el rechazo de diversas organizaciones internacionales de derechos humanos.
La situación del delantero refleja la vulnerabilidad de los deportistas de élite iraníes que desarrollan sus carreras en el extranjero.







