La gastronomía de Canarias tendrá un nuevo reconocimiento dentro de la filatelia española. El próximo 25 de marzo de 2026 se pondrá en circulación una hoja bloque con un sello dedicado al sancocho canario, dentro de la serie temática “Gastronomía: España en 19 platos” impulsada por la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos.
La emisión busca rendir homenaje a uno de los platos más representativos de la cocina tradicional del Archipiélago.
El sancocho, elaborado habitualmente con pescado salado —especialmente cherne— acompañado de papas, batata y mojo, es una receta profundamente ligada a la cultura popular de las islas y muy presente en celebraciones familiares y festividades.
Tirada limitada
El sello tendrá un valor postal de 4,60 euros y se presentará en formato de hoja bloque con un único efecto. Según las especificaciones técnicas publicadas, el sello se imprimirá mediante procedimiento offset sobre papel estucado engomado y fosforescente. Su tamaño será de 57,6 por 40,9 milímetros, mientras que la hoja bloque alcanzará un formato de 150,6 por 86,4 milímetros.
La tirada prevista será de 65.000 hojas bloque, una cifra relativamente limitada que lo convierte en una pieza de interés tanto para coleccionistas como para aficionados a la filatelia temática relacionada con la gastronomía.
La puesta en circulación de esta emisión se enmarca en un calendario más amplio de lanzamientos filatélicos previstos durante el mes de marzo de 2026. En el caso del sello dedicado al sancocho canario, la venta comenzará oficialmente el día 25 de marzo, coincidiendo con la fecha fijada para su entrada en circulación.
Los sellos permanecerán disponibles en los puntos de venta de Correos hasta el 31 de diciembre de 2031, aunque conservarán indefinidamente su valor postal para el franqueo de correspondencia.
La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre destinará al menos 2.500 unidades a la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos para atender compromisos internacionales derivados de la pertenencia de España a la Unión Postal Universal, así como para su incorporación a los fondos filatélicos del Museo Postal y Telegráfico.
Además, otras 500 unidades quedarán en reserva para la propia Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, destinadas a intercambios con organismos emisores de otros países y a la promoción de la filatelia tanto a nivel nacional como internacional.
El sancocho
Más allá de su presencia en la mesa cotidiana, el sancocho canario es uno de los platos más representativos de la historia culinaria del archipiélago.
Su origen está estrechamente vinculado a la economía marítima y al comercio atlántico. Durante siglos, el consumo de pescado salado fue una solución práctica para conservar alimentos en un territorio insular donde la refrigeración no existía.
Este pescado llegaba en muchos casos desde los grandes caladeros del Atlántico Norte, especialmente de Terranova, y se integró con productos locales como las papas, la batata y el mojo.
Con el tiempo, el sancocho se convirtió en un plato profundamente ligado a la identidad cultural de las islas.
Tradicionalmente se consume en reuniones familiares y en celebraciones señaladas, especialmente durante la Semana Santa, cuando la tradición cristiana favorecía el consumo de pescado frente a la carne. Esa costumbre ha hecho que el plato tenga también una dimensión ritual dentro de la gastronomía popular canaria.
Fuera de Canarias
Además de su valor cultural, el sancocho ha trascendido las fronteras del archipiélago. En los últimos años, la cocina canaria ha ganado visibilidad en el ámbito gastronómico nacional e internacional, y platos tradicionales como este han comenzado a aparecer en cartas de restaurantes especializados en cocina atlántica o española fuera de las islas.
Aunque su preparación sigue estando muy vinculada al contexto local —especialmente por la calidad del pescado salado y de los mojos—, el sancocho se ha convertido en uno de los embajadores culinarios de Canarias.
Este reconocimiento creciente forma parte de un proceso más amplio de revalorización de la gastronomía tradicional del archipiélago, en el que productos como el gofio, los quesos insulares o las papas antiguas han ganado protagonismo tanto en la cocina contemporánea como en la promoción turística y cultural de las islas.







