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miércoles, 4 marzo,2026

Más pobres que hace veinte años: la fractura social persistente en Canarias

La economía canaria ha crecido en las últimas décadas, pero ese crecimiento no se ha traducido en una mejora sustancial de las condiciones sociales.

Los indicadores de pobreza y exclusión muestran que la fractura social que atraviesa el Archipiélago permanece prácticamente intacta desde hace décadas.

Los datos más recientes sitúan la tasa de pobreza en Canarias en el 24,6% de la población, claramente por encima del promedio español, que ronda el 19,7%, y también muy por encima de la media de la Unión Europea, situada en torno al 16%. Si se observa el indicador más amplio utilizado por Eurostat —la tasa AROPE, que mide el riesgo de pobreza o exclusión social— la cifra alcanza el 31,2%.

Esto significa que prácticamente uno de cada tres residentes en Canarias vive en situación de vulnerabilidad económica.

Una brecha estructural

Lo más preocupante no es únicamente la magnitud del problema, sino su persistencia. Según el análisis comparado de las Regiones Ultraperiféricas de la Unión Europea (RUP) en el periodo 2014-2024, los niveles actuales de pobreza en Canarias son similares a los registrados hace dos décadas.

Es decir, el crecimiento económico experimentado en ese periodo no ha logrado alterar de forma significativa la estructura social de la región.

La pobreza en Canarias no responde únicamente a ciclos económicos adversos. Tiene un carácter estructural vinculado a la configuración del mercado laboral, al modelo productivo y al peso de los salarios bajos en amplios sectores de la economía.

Comparación con otras regiones ultraperiféricas

El Archipiélago ocupa una posición intermedia dentro del conjunto de las RUP. Madeira presenta una tasa de pobreza del 19,1%, mientras que Azores se sitúa en torno al 24,2%, cifras que, aunque elevadas, reflejan una situación algo menos severa.

En el otro extremo aparecen algunas regiones francesas de ultramar, donde la desigualdad alcanza niveles extremos. En Guayana Francesa, por ejemplo, la tasa de pobreza supera el 50% de la población, lo que revela la enorme heterogeneidad existente dentro del espacio ultraperiférico europeo.

Sin embargo, el hecho de que existan territorios con indicadores peores no reduce la gravedad del problema en Canarias, donde la brecha social se mantiene muy por encima de los estándares europeos.

El vínculo con el mercado laboral

Una de las claves de esta persistencia se encuentra en el mercado de trabajo. Aunque el desempleo ha disminuido desde los máximos alcanzados tras la crisis financiera, la tasa de paro sigue siendo elevada y, sobre todo, la calidad del empleo continúa siendo uno de los grandes retos de la economía canaria.

El predominio del sector servicios —especialmente del turismo— genera un elevado volumen de empleo, pero buena parte de esos puestos están asociados a salarios bajos, temporalidad y escasa estabilidad laboral.

Esta combinación provoca que incluso muchas personas con empleo se encuentren en situación de vulnerabilidad económica.

Crecimiento sin redistribución

El crecimiento económico registrado en la última década ha sido significativo en términos agregados. El PIB regional ha aumentado y el turismo ha alcanzado cifras récord en varios ejercicios. Sin embargo, ese crecimiento no se ha traducido en una mejora proporcional de los indicadores sociales.

En otras palabras, la economía canaria ha crecido, pero la mejora no se ha distribuido de forma homogénea.

Este fenómeno, que algunos economistas definen como crecimiento sin convergencia social, es uno de los rasgos que distinguen a Canarias dentro del conjunto de las regiones europeas.

Un reto central para la próxima década

La persistencia de altos niveles de pobreza plantea un desafío estratégico para el futuro del archipiélago. No se trata únicamente de una cuestión social, sino también económica.

Las sociedades con mayores niveles de desigualdad tienden a registrar menor productividad, menor movilidad social y mayores dificultades para atraer talento e inversión.

Reducir la pobreza en Canarias requiere, por tanto, algo más que políticas asistenciales. Implica abordar de forma estructural los problemas del mercado laboral, mejorar la calidad del empleo y diversificar el modelo productivo.

Redacción
Redacción
Equipo de Redacción de elburgado.com

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