El Ministerio de Defensa de Grecia ha ordenado este martes el despliegue inmediato de un sistema de defensa antiaérea MIM-104 Patriot en la isla de Cárpatos, situada en un enclave estratégico del extremo sureste del Mediterráneo oriental. La decisión del Ejecutivo liderado por Kyriakos Mitsotakis responde directamente al ataque sufrido por la base militar británica de Akrotiri, en Chipre, donde varios drones de fabricación iraní lanzados por la milicia libanesa Hizbulá lograron impactar en las instalaciones. Atenas busca blindar su espacio aéreo y proteger la integridad territorial de las islas del Dodecaneso ante la posibilidad de que el conflicto entre Irán e Israel se extienda por la cuenca mediterránea.
El despliegue en Cárpatos no es casual, ya que su ubicación geográfica permite cubrir un amplio radio de interceptación en las rutas aéreas que conectan Oriente Próximo con el sur de Europa. El sistema Patriot, de fabricación estadounidense, es capaz de detectar y destruir misiles balísticos, proyectiles de crucero y aeronaves no tripuladas a gran distancia, lo que supone un refuerzo crítico para la vigilancia del flanco sur de la OTAN. Fuentes militares griegas han confirmado que la unidad ya se encuentra operativa y cuenta con el apoyo logístico de unidades de radar avanzadas para evitar que se repita la falta de detección temprana que afectó a la base británica en territorio chipriota.
El Gobierno griego ha expresado su profunda preocupación por la vulnerabilidad mostrada por las defensas occidentales frente a los drones de pequeño tamaño y vuelo bajo utilizados en la ofensiva contra Akrotiri. Además del despliegue de misiles, la Armada griega ha incrementado el patrullaje de sus fragatas en las aguas circundantes a Creta y Rodas, coordinando sus movimientos con las fuerzas navales de otros aliados europeos que temen represalias por parte de los grupos proiraníes tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel en territorio persa.
Este refuerzo militar en el Dodecaneso envía también un mensaje de firmeza en el ámbito de la soberanía regional. Aunque el objetivo principal es la disuasión frente a la amenaza de drones y misiles procedentes de zonas de conflicto, la presencia de armamento pesado en las islas orientales refuerza la posición de Grecia en un momento de gran inestabilidad. Por el momento, el Ministerio de Exteriores griego mantiene abiertas las líneas de comunicación con sus socios de la Unión Europea para establecer un protocolo común de defensa aérea que garantice la seguridad de las infraestructuras críticas y de las poblaciones civiles en las islas más expuestas del Mediterráneo.







