El expresidente del Gobierno, durante una intervención en el Senado, ha defendido con firmeza la necesidad de una transparencia total sobre los hechos de aquella jornada, instando al Ejecutivo actual a que la desclasificación de documentos no sea un proceso arbitrario, sino que se sustente en una ley moderna comparable a la de otras democracias europeas como el Reino Unido, Francia o Alemania.
En su discurso, González ha calificado de anomalía el hecho de que investigadores españoles encuentren más información sobre el 23-F en archivos de Londres, París o incluso Moscú que en las propias instituciones nacionales. Para el exlíder socialista, es fundamental que se conozca todo el proceso, no solo por una cuestión de rigor histórico, sino para hacer justicia al papel determinante que jugó el Rey Juan Carlos I. Ha sido especialmente rotundo al calificar la actuación del monarca como algo más que ejemplar, tildándola de decisiva para que España no perdiera sus libertades ni un solo minuto durante el hecho.
El expresidente también ha querido salir al paso de las críticas que cuestionan las horas que tardó el monarca en comparecer ante la televisión. González ha explicado que habría sido una estupidez imperdonable actuar sin antes conocer el estado real de todas las guarniciones militares y hablar con los mandos para frenar cualquier intento de contagio. Según su testimonio, en ningún momento pasó por la cabeza del Rey Juan Carlos cometer el error griego o ceder ante los golpistas, recordando además que la Corona es la institución más refrendada por la ciudadanía en la historia de España.
Más allá del análisis sobre el golpe de Estado, González ha aprovechado su intervención para recordar la figura de Manuel García-Pelayo, primer presidente del Tribunal Constitucional. A través de anécdotas personales sobre su relación con él y el monarca, ha destacado la integridad de aquel jurista republicano y su papel fundamental en la arquitectura institucional de la democracia. El acto ha servido también para que el expresidente lanzara una advertencia sobre el retroceso global de los valores democráticos, lamentando que en el debate público actual falte convivencia y sobren insultos, aunque ha recalcado que en España las libertades siguen plenamente vigentes.







