Repsol ha iniciado contactos directos con la Administración de Donald Trump para asegurar su continuidad y proteger sus intereses estratégicos en Venezuela. Tras la reciente caída de Nicolás Maduro y la toma de control de facto de la industria petrolera por parte de Washington, la compañía española busca despejar las incógnitas sobre su operatividad en un país donde se juega activos valorados en aproximadamente 13.000 millones de euros.
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, participó este viernes en una mesa redonda en la Casa Blanca junto a los principales directivos de gigantes energéticos estadounidenses como Chevron, ExxonMobil y ConocoPhillips. Durante el encuentro, Imaz trasladó a Trump la disposición de la petrolera española para invertir con fuerza en esta nueva etapa, con el ambicioso objetivo de triplicar su producción de crudo hasta alcanzar los 135.000 barriles diarios.
La posición de Repsol es especialmente relevante no solo por la extracción de petróleo, sino por su papel estructural en el suministro energético del país. Junto a la italiana Eni, Repsol gestiona el yacimiento de gas de Cardón IV, que garantiza actualmente la estabilidad de casi la mitad de la red eléctrica venezolana. Imaz subrayó este compromiso ante el mandatario estadounidense como un factor clave para la estabilización económica que pretende Washington.
La situación diplomática es compleja debido al nuevo marco de gobernanza en Caracas. Aunque Delcy Rodríguez ejerce como presidenta interina tras la captura de Maduro, es Donald Trump quien ha asumido el mando sobre la comercialización del crudo venezolano, llegando a anunciar que Estados Unidos controlará el flujo de hasta 50 millones de barriles para reducir los precios de la energía. Repsol necesita el aval explícito de la Casa Blanca para seguir operando y, sobre todo, para cobrar la deuda pendiente de más de 2.400 millones de euros que el anterior régimen liquidaba mediante la entrega de cargamentos de petróleo.
Pese a que el Gobierno estadounidense revocó el pasado mes de mayo los permisos generales para exportar crudo desde Venezuela, la nueva coyuntura política parece abrir una ventana de oportunidad. Repsol confía en que su veteranía de tres décadas en el país y su capacidad técnica le otorguen un papel preferencial en el plan de Trump para revitalizar el sector energético venezolano bajo supervisión estadounidense.







