A pesar de las evidencias contra su entorno, contra su familia y contra él mismo, el congreso próximo del PSOE será un paseo militar para Sánchez. Porque, en realidad, ya no hay PSOE, sino sanchismo, tíos y tías colocados estratégicamente, cobrando sustanciosos sueldos públicos o, además de ellos, pingües comisiones bendecidas por el Estado, como es el caso de Zapatero, el mejor aliado estratégico que tiene Sánchez en este momento. En este panorama, los indicios contra Sánchez, su familia, sus allegados, sus ministros y sus inmediatos colaboradores cobran resultados esperpénticos y, por mucho que hagan, no van a contar con la reprobación de su partido. Porque ya no hay partido, hay sanchismo, que es un movimiento muy grande de palmeros, que incluyen a los desprestigiados fiscal general del Estado, presidente del Tribunal Constitucional y presidente del Banco de España, entre otros. Ahora va a por el sustituto o sustituta de Marchena en la presidencia de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, para la que ya tiene candidata. Si la saca adelante, Sánchez tendrá en sus manos todos los poderes del Estado, al estilo de Maduro en Venezuela o de Daniel Ortega en Nicaragua o de Putin en Rusia. Será un dictador, un dictadorzuelo de aldea, a nivel mundial, pero un dictador. Y con ello tendrá mucho más poder. No podrá salir a la calle, pero podrá hacer o deshacer hasta que las urnas lo manden a casa, si es que lo mandan. Algo inédito, desde luego, en las democracias europeas. El congreso sanchista reforzará a Sánchez, a pesar de la que le está cayendo encima y él lo sabe, aunque esté irascible, cierre con fuerza la puerta de su despacho, recrimine al rey por no haberle imitado y no saliera huyendo de Valencia el monarca, como hizo Sánchez. A Sánchez le da todo lo mismo con tal de mantener la silla de La Moncloa caliente. Ahora ha nombrado ministra de Transición Ecológica a una pija, Sara Aagesen, chica de buena familia, que estudió en un colegio privado de La Moraleja y que ha trabajado toda su vida en la Administración y me da que tampoco conoce mucho de la vida real de su país, aunque de esto no estoy seguro, claro, siempre hay sorpresas. En fin, que Sánchez no tiene reparos en lo del pedigrí de sus ministros, con tal de mantenerse ahí. Hay que ver cómo nos engañó con aquellos cinco días de reflexión que se tomó, para irse o quedarse. Nos tomó a todos el pelo. Era mentira, Juega con los españoles hasta que las urnas caigan sobre él. ¿Pero, conociendo a este país, caerán las urnas sobre Sánchez o Sánchez se saltará las urnas? Yo ya estoy empezando a tener serias dudas sobre si se dará el batacazo.
sábado, 17 enero,2026







