El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha formalizado este sábado la ruptura definitiva de su país con el orden multilateral vigente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. A través de un comunicado oficial del Departamento de Estado, Rubio ha proclamado el fin del sistema internacional tal y como se conocía, calificándolo de modelo obsoleto, ineficaz y plagado de derroches que obstaculizan los intereses de la nación estadounidense.
Esta declaración institucional sirve de respaldo político a la orden ejecutiva firmada esta misma semana por el presidente Donald Trump, que decreta la salida inmediata de Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales. Entre los organismos afectados figuran agencias clave de las Naciones Unidas, entidades vinculadas a la Convención Marco sobre el Cambio Climático, el IPCC y foros globales centrados en la igualdad de género y los derechos migratorios.
Rubio ha argumentado que el liderazgo real exige tomar decisiones difíciles cuando las instituciones creadas para fomentar la paz se transforman en obstáculos burocráticos. Según el jefe de la diplomacia estadounidense, estas organizaciones se han convertido en estructuras opacas cuyas competencias se solapan, duplicando acciones con una gestión económica y ética que Washington considera cuestionable. El secretario de Estado ha puesto como ejemplos específicos a ONU Mujeres y al Fondo de Población de la ONU, criticando su incapacidad para alinearse con los valores de la actual administración.
La decisión no supone, según Rubio, un aislamiento total de Estados Unidos, sino el rechazo a un multilateralismo que considera imposible de reformar. No obstante, ha advertido de que la lista de 66 entidades es solo el inicio de una revisión integral de todas las participaciones internacionales de Washington, asegurando que la era de los cheques en blanco para la burocracia global ha terminado.
La Casa Blanca deja claro que su política de América Primero se traducirá en una desvinculación legal y financiera de cualquier compromiso internacional que limite su soberanía o sus intereses nacionales.







