El Real Madrid ya tiene su nombre grabado en los octavos de final de la Liga de Campeones 2025-26, aunque el billete ha llegado tras un ejercicio de supervivencia y poco brillo en el Santiago Bernabéu. El conjunto blanco se impuso por 2-1 al SL Benfica, cerrando una eliminatoria de «playoff» que resultó mucho más sufrida de lo esperado. En una semana marcada por el ruido externo tras los incidentes racistas denunciados por Vinícius Júnior en la ida, fue precisamente el astro brasileño quien volvió a emerger como el salvador del equipo, encadenando su quinto encuentro consecutivo viendo portería para evitar que el fantasma de la prórroga sobrevolara Chamartín.
El inicio del encuentro reflejó a un Madrid falto de tensión, quizás todavía afectado por el reciente golpe liguero en Pamplona. La ausencia de Kylian Mbappé por lesión restó profundidad a un ataque que se vio sorprendido a los 14 minutos por la pasividad defensiva propia. Un desajuste en el despeje de Raúl Asencio permitió que Rafa Silva cazara un balón en el área y batiera a Thibaut Courtois, silenciando momentáneamente el feudo blanco. Por suerte para los de Álvaro Arbeloa, la reacción fue inmediata: Aurélien Tchouaméni restableció la igualdad con un potente disparo desde la frontal tras una asistencia de Fede Valverde, calmando unos ánimos que empezaban a caldearse en la grada.
Pese al empate, el juego de los locales siguió siendo errático y dependiente de las intervenciones providenciales de Courtois, quien tuvo que emplearse a fondo para detener un latigazo de Richard Ríos. El VAR también fue protagonista al anular un tanto de Arda Güler por fuera de juego previo de Gonzalo García, manteniendo la incertidumbre en un duelo que el Benfica nunca dio por perdido. La tensión aumentó en el segundo tiempo cuando el larguero repelió un disparo de Rafa Silva y los errores defensivos provocaron los primeros silbidos de una afición que no reconocía a su equipo. Para colmo de males, Raúl Asencio tuvo que abandonar el césped en camilla y con el cuello inmovilizado tras un fuerte choque que detuvo el choque durante varios minutos.
Fue tras ese largo parón cuando apareció la jerarquía de Vinícius. En el minuto 70, aprovechando un servicio de Valverde, el «7» galopó con espacio y definió con una sutileza cruzada que puso el 2-1 definitivo. Aunque el tramo final fue un intercambio de nervios, con el Benfica reclamando un penalti de Alexander-Arnold y rozando el empate en una jugada que se paseó por la línea de gol, el Real Madrid logró resistir. Sin alardes futbolísticos pero con eficacia goleadora, el club merengue ya mira hacia la siguiente fase, donde le espera un desafío mayúsculo frente al Sporting CP o el Manchester City.







