Un tiroteo en el corazón de la capital estadounidense ha dejado al menos tres personas heridas, entre ellas dos miembros de la Guardia Nacional, en una zona de alta seguridad a escasos metros de la residencia presidencial. El incidente, ocurrido en la tarde de ayer miércoles, ha activado los protocolos de emergencia y ha puesto en alerta al dispositivo federal de protección, según han confirmado fuentes oficiales.
El suceso tuvo lugar poco antes de las 14.30 horas (hora local) en la esquina de la calle 17 con la calle I NW, junto al parque Farragut Square y a apenas dos manzanas al norte de la Casa Blanca. Esta área, densamente vigilada por agentes federales y militares, es un lugar clave del perímetro de seguridad presidencial. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, fue la primera en alertar del ataque a través de su cuenta en la red social X, donde señaló que «dos miembros de la Guardia Nacional han sido tiroteados» en el distrito de Columbia. La declaración de Noem ha sido corroborada por la Policía Metropolitana de Washington, que ha asegurado que la escena está bajo control y un sospechoso ha sido detenido.
Los detalles sobre las víctimas permanecen sin desvelar, pero informes iniciales indican que dos de los heridos son guardias nacionales, posiblemente implicados en un intercambio de disparos con el agresor. Uno de ellos fue evacuado en helicóptero médico, mientras que los otros dos fueron trasladados en ambulancia a centros hospitalarios cercanos. No se han facilitado datos sobre su estado de salud ni identidades, y las autoridades han calificado el suceso como un «incidente relacionado con fuerzas de seguridad». Por el momento, no se ha revelado ningún móvil.
La Casa Blanca activó un breve confinamiento (lockdown) como medida de precaución, pese a que el presidente Trump se encuentra en su resort de Palm Beach, en Florida, para celebrar el Día de Acción de Gracias, y el vicepresidente JD Vance, en Kentucky. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que Trump ha sido informado y que no hay indicios de riesgo inminente para la residencia. El Servicio Secreto no ha emitido comentarios al respecto.





