El sorteo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, celebrado en Washington D. C. este 5 de diciembre de 2025, no solo aclaró la composición de los grupos para el torneo —organizado por FIFA junto con Estados Unidos, Canadá y México—, sino que consagró a su protagonista inesperado: Donald J. Trump.
Por primera vez en su historia, la FIFA entregó su nueva distinción, el “FIFA Peace Prize — Football Unites the World”, diseñada para reconocer a “individuos que, mediante su compromiso inquebrantable y acciones especiales, han ayudado a unir a personas de todo el mundo en paz”.
Y el galardonado inaugural no podía ser otro que Trump: el presidente estadounidense recibió el premio de manos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en medio de la ceremonia del sorteo mundialista.
Infantino justificó la decisión afirmando que Trump había llevado a cabo “acciones excepcionales y extraordinarias” para fomentar la paz y la unidad global.
Muchos cuestionan la pertinencia de otorgar un premio de paz en un ámbito puramente deportivo —y aún más a un personaje polémico como Trump—, argumentando que sus políticas migratorias y decisiones internacionales enfrentan críticas por vulneraciones de derechos.
En la ceremonia, Trump describió la distinción como “uno de los grandes honores de mi vida”, afirmando que con sus gestiones “el mundo es un lugar más seguro”.
Para algunos observadores, el galardón supone un giro simbólico: una federación deportiva que traslada su tradicional enfoque futbolístico a una dimensión geopolítica, mezclando deporte, diplomacia y reconocimiento mediático.







