El Cabildo de Tenerife y la Universidad de La Laguna (ULL) han dado un paso decidido para situar a la isla en el mapa de la Inteligencia Artificial (IA). Ambas instituciones han firmado un convenio de colaboración que aspira a transformar los servicios públicos, impulsar la innovación tecnológica y consolidar un ecosistema local de talento especializado en IA.
El acuerdo, con una duración inicial de dos años prorrogables, se enmarca en la Estrategia de Modernización Insular 2025, que persigue digitalizar la administración y hacerla más eficiente y cercana a la ciudadanía.
La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, subraya que “la Inteligencia Artificial no es una cuestión del futuro, sino del presente”. A su juicio, el convenio permitirá “transformar los datos en conocimiento y el conocimiento en mejores decisiones públicas, poniendo la tecnología al servicio de las personas”. La colaboración con la ULL será la palanca para que esta transformación se haga con criterios científicos, éticos y ajustados a la realidad de la isla.
El rector de la Universidad de La Laguna, Francisco García, destaca el carácter mutuamente beneficioso del acuerdo. “Con este acuerdo ganamos todos y estamos encantados de poner nuestras capacidades al servicio de la institución”, afirma. Al mismo tiempo, recalca que la alianza refuerza el papel de la ULL “como motor de innovación y talento, facilitando la retención de estudiantes e investigadores, la atracción de expertos internacionales y el desarrollo de proyectos de alto impacto vinculados a necesidades reales del territorio”.
El convenio no se queda en declaraciones de principios. El director insular de Recursos Humanos, Servicio Público y Transformación Digital, Juan Manuel Santana, explica que la aplicación de tecnologías de IA se centrará en ámbitos clave para Tenerife: movilidad, gestión eficiente del agua, planificación territorial, sostenibilidad ambiental, servicios sociales y mejora de la gestión pública. Todo ello, insiste, “desde un enfoque ético, transparente y alineado con la normativa europea”.
La presidenta insular subraya que el potencial de los datos públicos será una de las grandes fortalezas del proyecto. Gracias a esta alianza, el Cabildo espera anticiparse a problemas como la congestión del tráfico, la escasez hídrica o el crecimiento poblacional, planificando mejor las políticas insulares y ofreciendo servicios más personalizados y eficientes. “La IA se convierte así en una herramienta clave para afrontar retos estructurales de la isla”, resume Dávila.
Ejes estratégicos
El convenio se articula en varios ejes estratégicos. El primero es la formación y capacitación, con cursos, talleres y certificaciones en IA, ciencia de datos y ética tecnológica dirigidos a la comunidad universitaria, al personal del Cabildo y a la ciudadanía. Se tratará de programas que irán desde nociones básicas hasta aplicaciones avanzadas, con un enfoque práctico ligado a proyectos reales.
El segundo eje son los proyectos piloto, que se desplegarán en sectores como la movilidad, la salud y la administración local. Entre los ejemplos previstos figuran el análisis de datos para una movilidad urbana más sostenible, la optimización de los recursos hídricos o la puesta en marcha de chatbots para mejorar la comunicación entre la administración y la ciudadanía.
En tercer lugar, la colaboración impulsará la investigación aplicada y la transferencia de conocimiento. La idea es generar resultados que puedan trasladarse tanto a las políticas públicas como al tejido empresarial de la isla, promoviendo la creación de un ecosistema de innovación en el que también participen startups tecnológicas locales.
Un objetivo clave es el impulso del talento local, evitando la fuga de profesionales cualificados. El convenio apuesta por crear un entorno propicio para que estudiantes, investigadores y expertos puedan formarse y desarrollarse en Tenerife, sin necesidad de marcharse a otros polos tecnológicos.
A corto plazo, el acuerdo se centrará en poner en marcha las primeras acciones formativas y los proyectos piloto en ámbitos como la administración pública y la movilidad. A largo plazo, la visión es ambiciosa: convertir Tenerife en un hub de innovación en Inteligencia Artificial, donde la colaboración público-privada y la investigación universitaria sean pilares fundamentales.







