Tras una semana dramática marcada por incendios que ya han calcinado decenas de miles de hectáreas en Galicia, Castilla y León y Extremadura, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, rompió el silencio este domingo con una visita al Centro de Coordinación Operativa contra incendios en Ourense. Sin embargo, su mensaje más contundente, la propuesta de un “gran pacto de Estado por la mitigación y adaptación a la emergencia climática”, se detuvo cuando una periodista se desmayó durante su declaración y él decidió interrumpir la comparecencia tras atender con visibles gestos de preocupación el incidente. Solo respondió a una pregunta antes de concluir el acto con un escueto: “Muchas gracias, esperemos que se recupere cuanto antes vuestra compañera.”
Durante su visita, además de tender la mano a las autoridades regionales, Sánchez anunció el despliegue de 500 efectivos adicionales de la UME, que se suman a los más de 1.400 ya operativos, como parte de la ofensiva para contener los focos más descontrolados. También enfatizó que la emergencia climática —causante de episodios cada vez más violentos— requiere una respuesta estructural. “No basta con actuar cuando el fuego ya está desatado —resumió—; necesitamos evitar que se produzca.”
La convocatoria de ese pacto de Estado se plantea como una respuesta integral: movilizar administraciones, partidos, ciencia, empresas y sindicatos en una estrategia de prevención y adaptación que trascienda ciclos legislativos y consideraciones partidistas. El objetivo, dijo, es dejar atrás “la lucha partidista” y construir políticas duraderas frente a una amenaza creciente.
Este episodio deja en evidencia la tensión entre la urgencia operativa y la necesaria visibilidad política. Sánchez reaparecía para mostrar músculo institucional y agenda climática, y sin embargo, el desmayo interrumpió un discurso que pretendía marcar un antes y un después en la gestión de la crisis.







