Sánchez, que está en Sevilla haciendo el ridículo, esta vez ante la ONU, ha mandado a Suiza a su compinche Zapatero –antes de que le caiga una inspección de Hacienda— a aplacar a Puigdemont, que lo que quiere es regresar a Cataluña en loor de multitudes. Parece que lo hace con frecuencia, pero de estrángilis, por la frontera de Perpiñán, en coche. Zapatero ha ido a decirle que confíe en Pumpido, que el TC va a tumbar cualquier iniciativa del Supremo de detenerlo. Como si fuera tan fácil. La malversación no se amnistía y ahí lo tiene complicado Sánchez, aunque cuente con la colaboración de su otro pana, el muy desprestigiado presidente del TC, más sanchista todavía que Sánchez. Además, cuidado, porque todos los que van a hablar con Puchi acaban en la mazmorra y si no que se lo digan a Santos Cerdán, ahora en su celda de 10 metros cuadrados, eso sí, con baño, de Soto del Real. Ya le han llevado allí ropita de verano, aunque el economato de la prisión le facilita un mono, eso sí más alegrito que el de los presos de Guantánamo, que parecen repartidores de butano. Yo pagando la renta y estos cabrones enriqueciéndose a mi costa, metiéndose a espuertas el dinero en el bolsillo. Parece que ya hay detectados unos ocho millones en mordidas, pero seguro que sale un montón de dinero más. Zapatero, cuyos ingresos no casan para nada con su actividad, es otro de los candidatos a palmar, y Sánchez lo ha mandado a Zúrich a aplacar a Puchi, que casi está decidido a tumbar al sátrapa de La Moncloa. No es la primera vez que se ven: ZP ha estado varias veces en Waterloo, sin publicidad. Porque Zapatero ahora vive en España, ha abandonado Venezuela, donde tiene menos trabajo, y la República Dominicana, donde se supone que guarda sus ahorros. Vendrá a Lanzarote, con su escolta y su secretaria y su familia, incluidas las ex góticas, para tomar el sol y jugar a la pelota en la playa. Chiquita golfería la que manda en España; es espantosa. Cerdán en la cárcel, el amiguito del alma del Peugeot, y Sánchez todavía sentado en La Moncloa, alojándose ahora provisionalmente en el palacio de Las Dueñas de los Alba, en Sevilla, que ha alquilado, a nuestra costa. Y disfrutando de lo que a mí, a las doce y un minuto, me cargó en mi cuenta, anoche, la Agencia Tributaria, del primer plazo del impuesto de mi renta de jubilado. Díganme ustedes si esto es o no para suicidarse. Y yo, que tengo 77 años, llamo a la policía porque están invadiendo mi edificio unos delincuentes y la policía no viene. Es que todos somos iguales ante la ley.
viernes, 16 enero,2026







