El artista Quevedo ha lanzado recientemente su nuevo sencillo “Ni Borracho”, una pieza musical que combina ritmos festivos con raíces profundas en la identidad cultural de las Islas Canarias. La canción, estrenada en febrero de 2026, ha sido interpretada con un claro ritmo de merengue, metales y timbales que recuerdan a las fiestas típicas y carnavales del archipiélago, convirtiéndose rápidamente en un himno informal para estas celebraciones isleñas.
Aunque “Ni Borracho” integra el merengue dentro del contexto festivo canario, el origen de este género musical no está en el Atlántico europeo, pese a que vayan de la mano, su origen está en el Caribe. El merengue dominicano nació a mediados del siglo XIX en la República Dominicana integrando instrumentos como la tambora, la güira y el acordeón.
A lo largo de la historia, se ha enlazado a las fiestas, al baile y a encuentros comunitarios, por ello, en 2016 este ritmo fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en reconocimiento a su importancia en la identidad dominicana y su capacidad de vincular comunidades en el paso de las generaciones.
El merengue se ha extendido más allá de sus raíces caribeñas, llegando a Latinoamérica, Estados Unidos y Europa, donde ha tenido fusiones con diversos estilos. Las Islas Canarias, son el punto de encuentro histórico entre Europa, África y América, y como han sido receptivas a las culturas, también han recibido los ritmos de las mismas. Tanto que han incorporado los mismos en las fiestas, verbenas y carnavales.
En Canarias, el merengue se ha escuchado en fiestas populares isleñas desde hace décadas, y este ha sido interpretado a menudo por orquestas que mezclan ritmos como la cumbia, la bachata y el merengue. Un ejemplo cercano es la Orquesta Armonía Show, originaria de Gran Canaria desde 1978, conocida por su repertorio musical en el que integran el merengue junto a otros ritmos tropicales.
Con “Ni Borracho”, Quevedo no solo presenta un tema que pone de manifiesto la arraigada pertenencia al archipiélago, sino que además visibiliza un fenómeno cultural más amplio: la manera en que Canarias, en pleno siglo XXI, incorpora ritmos globales dentro de su propia narrativa festiva. El uso de canarismos, escenas festivas, propias del carnaval, y referencias a la vida en la islas eleva la canción a algo más que un hit: es una declaración de orgullo cultural haciendo un guiño a las raíces del archipiélago.







