August Hanning, expresidente del Servicio Federal de Inteligencia alemán (BND), ingresó este miércoles en prisión preventiva por orden del Tribunal Supremo, un día después de ser detenido por presunto espionaje constitutivo de traición a la patria. Hanning, de 80 años, dirigió el servicio de inteligencia exterior hasta 2005 y es una de las figuras de referencia del aparato de seguridad alemán de las últimas décadas.
La Fiscalía General investiga al exjefe del BND por espionaje constitutivo de traición, obtención de secretos de Estado, tentativa de traición y actividades como agente al servicio de una potencia extranjera. El juez de instrucción del Supremo dictó sendas órdenes de detención contra él y contra un presunto cómplice, Manfred D., que fue su jefe de gabinete en el BND entre 1998 y 2005 y después su asistente en el Ministerio del Interior, cuando Hanning ejerció como secretario de Estado entre 2005 y 2009.
Según la Fiscalía, Hanning empleó valoraciones elaboradas por el servicio de información para confeccionar un análisis destinado a un empleado de un aparato de inteligencia extranjero, sin que se haya podido determinar si el informe llegó a su destinatario. Manfred D., ya en prisión desde el martes, está acusado de complicidad en una tentativa de traición y en el espionaje atribuido a su antiguo superior.
Las sospechas apuntan a Azerbaiyán que sitúa en el centro de la investigación los contactos de Hanning con un agente de ese país. El exjefe del espionaje mantenía relación con representantes azerbaiyanos, entre otras razones por su pertenencia a foros y organizaciones vinculados a ese Estado.
Hanning rechaza los cargos a través de su abogado, Leon Kruse. Su defensa ha admitido que conservaba documentación clasificada de forma irregular, pero niega haber transmitido secretos de Estado a otro país o haberlo hecho a cambio de dinero.






