jueves, 1 octubre,2026

Moscú amenaza con el arma nuclear si la OTAN toca Kaliningrado y la Alianza le exige frenar el chantaje atómico

El Kremlin ha hecho llegar a Bruselas una carta en la que fija el enclave báltico como línea roja, y los aliados han contestado que sus ejercicios no rozan suelo ruso y que Rusia debe dejar de blandir sus ojivas

Rusia ha puesto por escrito, y por primera vez en estos términos, dónde sitúa su línea roja frente a la OTAN: Kaliningrado. En una carta remitida a la Alianza, Moscú avisa de que recurriría a «todo el arsenal de fuerzas y capacidades a su disposición, incluidas las armas nucleares», si los aliados tratan de dejar incomunicado ese enclave del resto del país.

Kaliningrado es una porción de territorio ruso atrapada entre Polonia y Lituania, sin conexión terrestre directa con Rusia y erizada de instalaciones militares. Precisamente por ese aislamiento geográfico, Moscú lo considera especialmente vulnerable, y en la nota acusa a la OTAN de jugar con fuego con una conducta «peligrosa e imprudente» que, sostiene, podría desembocar en «un conflicto armado directo».

La Alianza confirmó que había recibido el documento y que ya había contestado. Su portavoz, Allison Hart, respondió negando que Occidente prepare agresión alguna: ni las maniobras ni los despliegues aliados, dijo, ponen en peligro un solo palmo de suelo ruso. «Somos una alianza defensiva», zanjó, antes de reclamar a Moscú que abandone lo que calificó de «retórica nuclear irresponsable».

Hart aprovechó para enlazar el episodio con la guerra de Ucrania. Reprochó al Kremlin que mantenga una ofensiva «no provocada» contra Kiev y garantizó que las amenazas no torcerán el respaldo occidental a los ucranianos, pese a los sabotajes y las incursiones con drones que los aliados vienen atribuyendo a Rusia en las últimas semanas.

Desde la cúpula de la organización se trató de rebajar la tensión. El secretario general, Mark Rutte, negó que exista peligro de un ataque ruso a corto plazo y pidió no interpretar la carta como el preludio de nada. La portavoz remató el mensaje asegurando que los aliados tienen capacidad para proteger «cada centímetro» de su territorio y para reaccionar ante cualquier movimiento.

El aviso se apoya en la doctrina nuclear que el propio Vladímir Putin retocó hace meses. Aquella revisión rebajó el umbral para el uso del arma atómica y abrió la puerta a emplearla incluso frente a una ofensiva con armamento convencional, siempre que Moscú entienda que está en juego una amenaza crítica para el Estado. Kaliningrado queda así, negro sobre blanco, dentro de ese paraguas.

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LECTOR AL HABLA