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jueves, 19 marzo,2026

Mil niños de Tenerife aprenden ciencia mirando el fondo del mar desde el aula

Un proyecto europeo convierte a escolares de Guía de Isora en investigadores de biodiversidad marina. Los datos que recogerán en mayo llevan meses incubándose a 15 metros de profundidad en Marina San Miguel. Así es como se educa a alguien para que quiera cuidar el océano

Hay una forma de enseñar a proteger el mar que no pasa por los carteles ni por las charlas de concienciación al uso. Pasa por meter a un niño de doce años en un proceso científico real: que sepa que hay unos discos instalados a 15 metros de profundidad en Marina San Miguel desde diciembre, que en mayo los van a recuperar, y que él o ella va a ser quien identifique las especies que han colonizado esa superficie y elabore un informe de seguimiento. Eso es lo que está haciendo el programa BiodivOcean en Tenerife.

Más de mil escolares de la isla llevan desde noviembre participando en un proyecto educativo coordinado por Underwater Gardens International (UGI) dentro del programa europeo Ocean Citizen, financiado por Horizon Europe. Solo entre febrero y marzo, más de 450 niños de entre 3 y 12 años en el municipio de Guía de Isora han recibido talleres sobre ecosistemas marinos, bosques submarinos y biodiversidad costera canaria.

Lo que distingue este programa de las iniciativas de sensibilización convencionales es precisamente eso: la participación real. Los estudiantes de 6º de Primaria no están aprendiendo sobre ciencia, están haciendo ciencia. Observación, comparación, registro de datos, elaboración de conclusiones. El método científico aplicado al medio marino que les rodea cada día y que, en muchos casos, nunca han visto por debajo de la superficie.

Para los más pequeños, el hilo conductor es «Emi», una cangreja nacida en un charco intermareal cuya historia introduce conceptos como la biodiversidad y la fragilidad de los ecosistemas costeros de una forma que un PowerPoint nunca podría igualar.

«No se protege lo que no se conoce», dicen desde UGI. Es una verdad tan simple que resulta incómodo pensar cuánto dinero público se ha gastado en campañas de sensibilización que no partían de ese principio básico.

En un archipiélago donde el océano no es un decorado sino un ecosistema del que dependemos económica, ecológica y culturalmente, que mil niños de Tenerife estén aprendiendo a leerlo desde dentro es, probablemente, una de las mejores noticias de la semana. Aunque haya llegado en una nota de prensa.

Redacción
Redacción
Equipo de Redacción de elburgado.com

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