Abdelmalek al Huti, líder de los rebeldes chiíes hutíes del Yemen, ha lanzado una severa advertencia contra Somalilandia, asegurando que cualquier presencia israelí en la región separatista será considerada un objetivo militar inmediato para sus fuerzas.
Esta declaración se produce apenas 72 horas después de que Israel hiciera historia al convertirse en el primer Estado miembro de la ONU en reconocer formalmente la independencia de la República de Somalilandia. El pacto, firmado el pasado viernes entre el primer ministro Benjamín Netanyahu y el presidente somalilandés Abdirahman Mohamed Abdullahi, ha sido interpretado por los insurgentes yemeníes como una maniobra estratégica para cercar sus posiciones y controlar las rutas marítimas.
En un discurso televisado, Al Huti calificó el movimiento diplomático como una agresión directa contra la soberanía de Somalia y una provocación hacia el Yemen. El líder rebelde, cuyos combatientes mantienen un pulso constante en las aguas del Mar Rojo y el Golfo de Adén, fue tajante al afirmar que no permitirán que ninguna parte del territorio somalí se transforme en un bastión para el enemigo.
Según fuentes diplomáticas, el reconocimiento por parte de Israel no solo busca aliados en el Cuerno de África, sino que también pretende asegurar puntos de vigilancia ante el tráfico de armas y los ataques con drones que los hutíes ejecutan en la zona. Somalilandia, que declaró su independencia de Somalia en 1991 pero carecía de validez jurídica internacional hasta ahora, posee una ubicación geográfica privilegiada cerca del estrecho de Bab el Mandeb.
La decisión de Israel ha provocado un efecto dominó de rechazos. El Gobierno de Somalia, en Mogadiscio, ha calificado la acción como un atentado contra su integridad territorial, mientras que la Liga Árabe y la Unión Europea han expresado su preocupación por el potencial desestabilizador de este reconocimiento en una región ya castigada por el conflicto.
La milicia proiraní ha demostrado tener capacidad para alcanzar objetivos a larga distancia, y la apertura de una delegación o base israelí en Somalilandia situaría a las fuerzas de la región de Hargeisa en el centro de la diana de un conflicto que ya no solo afecta a Gaza y Yemen, sino que se expande peligrosamente por toda la costa africana.







