domingo, 4 octubre,2026

Los estudiantes franceses mantienen las protestas pese al cierre de 400 institutos y los enfrentamientos con la policía

Las movilizaciones por la falta de recursos en los centros educativos dejan incendios, barricadas y centenares de detenidos, mientras el Gobierno atribuye los disturbios más graves a grupos ajenos al alumnado

Las protestas de los estudiantes de secundaria continúan este viernes en distintas regiones de Francia, pese al cierre de alrededor de 400 institutos de los 3.700 que existen en el país. El ministro de Educación, Édouard Geffray, confirmó el cierre de esos centros, que representan cerca del 10% del total, en una jornada marcada de nuevo por los bloqueos y los choques con las fuerzas de seguridad.

Los alumnos reclaman mejores condiciones de enseñanza y más recursos para los centros. Entre sus demandas figuran el mantenimiento de plazas universitarias, el fin de los recortes en las becas y la mejora de unas instalaciones que consideran deterioradas. El movimiento, que arrancó la semana pasada en la región de París, se ha extendido por todo el país entre jóvenes de 15 a 18 años y ha alcanzado ya a una treintena de campus universitarios.

Los disturbios han dejado un balance de centenares de detenidos y numerosos heridos. Las cifras varían según la fuente, con un saldo que oscila entre los 600 y los cerca de 2.000 arrestados en la jornada del jueves, cuando 1.207 institutos protagonizaron bloqueos o incidentes. Más de un centenar de centros han sufrido «daños graves» desde el inicio de las movilizaciones.

Las imágenes se repiten en París y otras ciudades. Contenedores de basura en llamas, vehículos quemados, barricadas, cristales rotos y mobiliario urbano destrozado han acompañado unos bloqueos que han obligado a numerosos centros a impartir las clases a distancia, especialmente en Marsella. En la entrada del liceo Turgot, en el centro de la capital, los estudiantes colgaron pancartas con lemas como «No pararemos hasta que seamos escuchados» o «¿Quién nos protege de la policía?».

Los manifestantes acusan a los agentes de emplear una fuerza excesiva. Denuncian que la policía ha provocado heridos al disparar con frecuencia botes de gas lacrimógeno para dispersar las concentraciones, lo que ha tensado aún más unas protestas que las autoridades tratan de contener con un amplio despliegue policial y con la prohibición, por primera vez, de concentrarse en los alrededores de los institutos cerrados.

El Gobierno atribuye la violencia a grupos ajenos al alumnado. Geffray afirmó que «el movimiento de los estudiantes de secundaria está siendo secuestrado por grupos minoritarios ultraviolentos» y cuestionó que sean los propios alumnos quienes causan los destrozos: «¿Qué hacen unos chicos de 15 o 16 años atacando paradas de autobús o a su director de colegio?», planteó, al denunciar la existencia de una «minoría activa y violenta».

La Union Syndicale Lycéenne, que encabeza la movilización, mantiene los bloqueos hasta el martes 6 de octubre y ha convocado para ese día una gran manifestación. El sindicato lamenta que la violencia haya «eclipsado por completo» las reivindicaciones educativas de los estudiantes, en un pulso con el Gobierno que no da muestras de calmarse.

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LECTOR AL HABLA