El Gobierno del Líbano ha tomado la decisión de retirar las credenciales al embajador iraní, Mohamad Reza Sheybani, dándole un plazo de cinco días para abandonar el país. El Ministerio de Asuntos Exteriores, dirigido por Yusef Rayi, ha declarado al diplomático persona non grata tras citar al encargado de negocios de la legación persa en Beirut para comunicarle la expulsión inmediata.
Beirut justifica la medida por lo que califica como una violación flagrante de las normas diplomáticas y de los principios de interacción entre ambos Estados. El Ejecutivo libanés ha llamado a consultas a su propio embajador en Teherán, Ahmad Soweidan, consolidando el enfriamiento de las relaciones bilaterales.
El trasfondo de esta crisis se encuentra en la implicación directa de la Guardia Revolucionaria de Irán en el control de las operaciones militares de Hizbulá. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha acusado recientemente a Teherán de dirigir al grupo chií y arrastrar al país a un conflicto destructivo contra Israel sin el consentimiento del Estado libanés. Desde el inicio de la ofensiva israelí el pasado 2 de marzo, los enfrentamientos han dejado un saldo de más de mil muertos en suelo libanés y una cifra de desplazados internos que supera el millón de personas.
La decisión ha sido celebrada por la comunidad internacional y especialmente por Israel, que considera el gesto un paso necesario para que el Líbano recupere su autonomía política. Sin embargo, Hizbulá ya ha reaccionado calificando la expulsión de Sheybani como una medida imprudente. La salida del embajador, fijada como tarde para este domingo 29 de marzo, marca un punto de inflexión en el equilibrio de fuerzas de Oriente Medio, con un Gobierno libanés que intenta desvincularse de la estrategia bélica de la República Islámica en un momento crítico para la supervivencia de sus propias instituciones.







