Muchas veces la precipitación conduce a la mentira. En nuestra cultura latina, que los políticos mientan es una costumbre, en contra de los países más influenciados por Lutero, en los que la mentira se castiga y está mal vista socialmente. Aquí da igual, porque este es un pueblo ligero, un pueblo sin memoria y con escasos valores. Ya está el PP diciendo que no va a pactar con unos y con otros, que gobernará solo, aún a costa de una repetición de elecciones. Lo dice con la boca pequeña, porque el pacto con Vox para la investidura de Feijóo será probablemente necesario, así que lo mejor que pueden hacer sus dirigentes es permanecer calladitos y esperar acontecimientos. Que le ponga el PP un cordón de seguridad a los etarras de Bildu me parece bien, por su terrible historial de muertes; y a los indepes catalanes y vascos, también, por razones obvias; pero que empiece su nueva etapa post congresual haciendo pronósticos que no podrá cumplir me parece también una burda imitación de las mañas de Sánchez. Y eso sería terrible. El PP debe dejar de hacer anuncios de lo que va o no va a ejecutar cuando gane las elecciones, porque eso –si a Sánchez no lo entrullan antes— va a ocurrir en 2027. Hay tiempo. O sea, por ahora le conviene más al PP permanecer en una postura prudente, sin alharacas, ni voladores, ni anuncios apocalípticos contra la izquierda. Tranquilos y están mucho mejor calladitos, captando votos y aprovechándose de la imparable mamandurria socialista y procurando que el propio PP no vuelva a caer en la mamandurria propia, que también la ha habido, como es archiconocido. Ya digo que la precipitación de Sánchez por salvarse, su afición a agarrarse a una madera que flota, le ha conducido a mentir constantemente. Eso, y su sicopatía más que manifiesta y la inmoralidad de su parentela y de sus amiguetes. No lo imiten. Imiten la prudencia. Cuando Suárez legalizó, un domingo, al Partido Comunista, para metérsela doblada a los militares de Franco, lo sabían cuatro o cinco personas y lo llevó a cabo en el día del Señor. Imiten a Suárez, que era un lince, no a Sánchez, que es un sicópata mentiroso, porque yo creo que salen ganando por goleada. No hagan anuncios categóricos cuyo contenido puede que no les interese cumplir. Calladito, Feijóo; calladito, Tellado; calladito todo el mundo, hasta que los tiempos mejores lleguen y ellos puedan pegar con La Gotita la España que han roto estos mangantes.
viernes, 16 enero,2026







