Felipe VI interrumpió este domingo su descanso estival para acudir al Cuartel General de la Unidad Militar de Emergencias (UME), en la Base Aérea de Torrejón (Madrid), y conocer de primera mano el dispositivo activado contra la oleada de incendios que mantiene en vilo a media España. Acompañado por la ministra de Defensa, Margarita Robles, el Jefe del Estado recibió los últimos partes operativos y trasladó su “orgullo” y agradecimiento a los militares y especialistas que combaten las llamas desde hace días en varios frentes.
La situación sobre el terreno sigue siendo cambiante y de alto riesgo. El Gobierno avisó este domingo de que aún quedan al menos tres días críticos, con temperaturas próximas a los 40 ºC y viento irregular que favorece rebrotes. A media tarde se contabilizaban decenas de focos en Castilla y León, Galicia y Extremadura, con miles de evacuados y, hasta la fecha, tres víctimas mortales. Solo esta semana, el incendio de Jarilla (Cáceres) ha calcinado más de 11.000 hectáreas, mientras Ourense y El Bierzo concentran parte de los esfuerzos de extinción.
En Torrejón, los mandos de la UME expusieron al Rey el despliegue actual: más de 1.400 efectivos en ataque directo y alrededor de 2.000 en misiones de apoyo, con relevos continuos y coordinación con medios autonómicos, estatales y europeos. La previsión es mantener el pulso las próximas jornadas, con prioridad para los frentes que amenazan núcleos habitados y corredores naturales de difícil acceso. Felipe VI manifestó su intención de desplazarse a las zonas afectadas en cuanto las condiciones lo permitan y los operativos no se vean condicionados por visitas institucionales.
La emergencia ha forzado además la activación de refuerzos internacionales —hidroaviones y aeronaves de coordinación— a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil, así como el envío de más personal de la UME a los escenarios más complejos de la campaña. Con el monte exhausto tras semanas de calor y déficit hídrico, los servicios de extinción insisten en que la ventana meteorológica no ofrece tregua inmediata y que la colaboración ciudadana —avisos tempranos, autoprotección básica y respeto de los perímetros de seguridad— resulta determinante para evitar nuevas evacuaciones y facilitar el avance de las brigadas.
Desde la Moncloa y las comunidades afectadas se llama a evitar la politización de la tragedia y a concentrar esfuerzos en la coordinación técnico-operativa. La imagen de Felipe VI en el centro neurálgico de la UME simboliza ese respaldo a quienes pelean en primera línea, en una campaña que, por superficie arrasada y presión simultánea de focos, ya figura entre las más exigentes de los últimos años. La prioridad inmediata pasa por blindar las poblaciones, estabilizar perímetros y aprovechar cualquier mejora meteorológica para cerrar frentes antes de que la semana vuelva a tensar el tablero.







