El Gobierno de Estonia ha denunciado este jueves una nueva violación de su soberanía territorial tras detectar la incursión de tres guardias fronterizos rusos en suelo estonio. El incidente, ocurrido en la mañana del miércoles 17 de diciembre, ha sido calificado por las autoridades de Tallin como un «cruce ilegal» de la frontera, elevando de nuevo la temperatura en uno de los puntos más sensibles del flanco oriental de la OTAN.
Según el Ministerio del Interior estonio, los hechos fueron captados por cámaras de vigilancia en el río Narva, cerca del rompeolas de Vasknarva. Las imágenes muestran cómo tres guardias rusos, que patrullaban a bordo de un aerodeslizador, desembarcaron en una estructura que divide ambos países y caminaron por territorio estonio durante unos 20 minutos antes de regresar al lado ruso. El ministro del Interior, Igor Taro, ha confirmado que, si bien el incidente no supone una «amenaza directa para la seguridad», sí representa una ruptura de los protocolos habituales de comunicación entre las autoridades fronterizas.
Esto ocurre apenas unos meses después de que Estonia denunciara la violación de su espacio aéreo por aviones de combate rusos y cerrara permanentemente el tramo de carretera del «Bota de Saatse» tras la aparición de soldados enmascarados en octubre. Desde Tallin se interpreta este nuevo movimiento como parte de la «estrategia híbrida» de Moscú para poner a prueba la capacidad de respuesta y la paciencia de los países bálticos y de la Alianza Atlántica.
Como respuesta inmediata, el Ministerio de Exteriores de Estonia ha citado al encargado de negocios de la embajada rusa para exigir explicaciones formales. Además, se ha convocado una reunión de urgencia entre los comisarios fronterizos de ambos países para abordar el suceso. El Servicio de Fronteras estonio ha reforzado el patrullaje en la zona del río Narva y el lago Peipus para evitar nuevos incidentes en una frontera que, a finales de 2025, se ha convertido en una de las más militarizadas de Europa.







