El presidente de Aena, Maurici Lucena, ha puesto a Tenerife Norte en la lista de aeropuertos que “se están acercando a su límite” y que, si la demanda de las aerolíneas continúa al alza, necesitarán ampliar capacidad.
Sus palabras reflejan una realidad que se percibe cada vez más en Los Rodeos: márgenes cada vez más estrechos, menos capacidad de absorber picos horarios, más sensibilidad a incidencias (meteorología, restricciones operativas, demoras en rotaciones) y mayor congestión en procesos de terminal.
Para medirlo, el marco regulatorio estatal utiliza dos referencias principales: la capacidad anual de pasajeros y los niveles de utilización de los subsistemas (campo de vuelos, plataforma y terminal).
La cifra clave: 2024 ya superó la capacidad anual de referencia
El DORA 2022-2026 fija para Tenerife Norte una capacidad aeroportuaria actual de 6,5 millones de pasajeros al año. Frente a ese umbral, el tráfico real de 2024 fue de 6.762.702 pasajeros.
Es decir, el aeropuerto ya se movió por encima de la capacidad anual de referencia publicada para el periodo regulatorio, con un crecimiento del 10,5% respecto a 2023.
El propio DORA incorpora niveles de utilización por subsistema para cada año del quinquenio. Para 2024, Tenerife Norte figura con 1,20 en campo de vuelos, 1,12 en plataforma y 1,10 en el edificio terminal.
En términos prácticos, son valores que describen una infraestructura operando con alta exigencia: la pista y su entorno (capacidad operativa), las posiciones de estacionamiento y maniobra (plataforma) y la capacidad de procesado de pasajeros (terminal) trabajan en rangos donde el crecimiento adicional suele traducirse en fricciones visibles para el usuario.
Qué implica para pasajero y aerolíneas
Cuando varios componentes del sistema operan en alta utilización, los efectos tienden a concentrarse en horas punta: colas en filtros y embarques, saturación de zonas de espera, tensiones en la asignación de posiciones y una menor resiliencia ante retrasos en cadena.
Para las aerolíneas, el impacto se expresa en rotaciones más ajustadas y menor margen para programar más frecuencias sin ampliar infraestructura o sin cambios operativos relevantes.
Con los datos disponibles, la afirmación es defendible en términos técnicos. Eel tráfico anual ya rebasó la capacidad de referencia del DORA y los indicadores de utilización del documento regulatorio muestran presión simultánea en campo de vuelos, plataforma y terminal para 2024.
Eso no significa que Tenerife Norte no pueda seguir operando ni crecer puntualmente, pero sí que, si la demanda continúa aumentando, la necesidad de medidas de capacidad (inversión, rediseño de procesos, ampliaciones o mejoras operativas) pasa de ser un debate abstracto a un requisito para evitar que la congestión se convierta en el funcionamiento normal del aeropuerto.







