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jueves, 15 enero,2026

Entra en vigor la ley de universidades populares de Canarias: una norma pionera en España

Canarias estrena desde este 24 de diciembre su Ley de Universidades Populares de Canarias, la primera norma autonómica que regula de forma integral estos proyectos de formación y cultura para personas adultas.

El Archipiélago consolida así un modelo de aprendizaje a lo largo de la vida que llevaba décadas funcionando sin un marco jurídico específico y que ahora se blinda con financiación estable y reconocimiento institucional.

Origen europeo y raíz municipal

Las universidades populares nacen en Europa a finales del siglo XIX y llegan a España a comienzos del XX, impulsadas por figuras como Blasco Ibáñez, Antonio Machado o María de Maeztu, con una idea sencilla y radical para su época: llevar la cultura y el conocimiento universitario “al pueblo”, sin requisitos académicos previos.

Hoy se definen como un proyecto de desarrollo cultural que actúa en el municipio para promover participación social, educación y formación al servicio de la comunidad.

En Canarias, las primeras universidades populares de la etapa democrática surgieron en los años 80 en Puerto del Rosario, Puerto de la Cruz y Las Palmas de Gran Canaria. Desde entonces, la Asociación Canaria de Universidades Populares (ACUP) ha ido tejiendo una red que hoy alcanza a una treintena de municipios mediante convenios con ayuntamientos, cabildos y las dos universidades públicas.

Qué regula la nueva ley

Esta Ley 8/2025 no tiene nada que ver con la universidad reglad. Su ámbito es la educación no formal, dirigida a personas adultas que quieren seguir aprendiendo a lo largo de su vida, ya sea por mejora profesional, por desarrollo personal o por pura curiosidad cultural.

La norma define las universidades populares como proyectos formativos y culturales de ámbito municipal, centrados en la educación permanente de personas adultas. Establece que su espacio natural de actuación es el municipio, aunque permite proyectos supramunicipales o insulares impulsados por los cabildos cuando los recursos locales no sean suficientes.

También obliga a que cada universidad popular cuente con un proyecto educativo y cultural anual, con análisis de la realidad local, oferta formativa, objetivos, metodología y evaluación. Estas iniciativas se integran en la red pública de Educación y Formación Permanente de Personas Adultas de Canarias, con un registro específico de universidades populares.

Los ayuntamientos son la puerta de entrada al sistema. Tienen la competencia para crear y gestionar universidades populares, cediendo espacios, coordinando actividades y contratando o conveniando con entidades que las desarrollen.

Los cabildos podrán reforzar esa red allí donde los municipios no lleguen, promoviendo proyectos insulares o apoyando iniciativas locales.

La ley reconoce también el papel de la ACUP, que podrá crear una fundación para impulsar nuevas universidades populares, coordinar proyectos y canalizar convenios con el Gobierno de Canarias, cabildos y ayuntamientos. Esa relación se articulará mediante convenios de colaboración que incluirán acciones concretas y financiación asociada.

Financiación estable

Uno de los avances clave es que la ley obliga a que los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma incluyan cada año una partida específica para el fomento y desarrollo de las universidades populares, sin perjuicio de que puedan captar fondos de entidades privadas o europeas. Es la respuesta a uno de los problemas detectados por el sector, la dependencia de subvenciones puntuales que dificultaban planificar a medio plazo.

Además, la norma aprovecha para modificar la Ley canaria de Educación de Personas Adultas e incorporar una disposición específica sobre el régimen de conciertos educativos en la modalidad de educación a distancia, pensando en Radio ECCA y entidades con características similares.

Se prevé adaptar el concierto a la realidad de la enseñanza radiofónica y en línea —dificultad de agrupar alumnado en aulas, elaboración de materiales propios, uso intensivo de tecnologías— y garantizar un módulo económico equivalente al de otros centros concertados, revisado anualmente.

El Gobierno de Canarias presenta la ley como una herramienta estratégica frente a la exclusión social, la brecha digital, el envejecimiento y el aislamiento geográfico de muchos núcleos del Archipiélago. La formación en alfabetización digital, idiomas, patrimonio, salud, igualdad o participación ciudadana puede organizarse muy cerca de donde vive la gente, sin requisitos académicos ni burocracias complejas, algo que, pese a su `poca visibilidad, ayuda sobremanera al desarrollo del Archipiélago

Redacción
Redacción
Equipo de Redacción de elburgado.com

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