Lo que en el Congreso obligaría a que un partido cediera puestos de salida a otro, en el Senado funciona de otra manera, y ahí está la clave de la operación que el PSOE y el Frente Amplio empiezan a explorar este domingo. El sistema de voto de la Cámara Alta permite sumar fuerzas en una candidatura común sin que nadie tenga que renunciar a su espacio, de modo que una lista unitaria de la izquierda abre una vía para disputar al PP la mayoría absoluta que hoy ejerce allí.
Representantes de ambas partes se sentarán a la mesa para calibrar si ese acuerdo es posible de cara al 29 de noviembre. En Ferraz admiten que estudian “todas las alternativas” para ganar en las dos Cámaras y reprochan al PP el uso “espurio” que, sostienen, ha hecho del Senado durante los tres últimos años gracias a esa mayoría.
El empuje no llega solo de los despachos. Las cuatro formaciones que arman el Frente Amplio —Movimiento Sumar, Más Madrid, Izquierda Unida y los Comunes— han debatido la idea internamente y coinciden en intentarlo, animadas además por una plataforma de la sociedad civil que pide concentrar el voto en el mayor número posible de circunscripciones. Lo que falta por despejar es hasta dónde está dispuesto a llegar el PSOE.
Las coaliciones tienen de plazo hasta el viernes 16 de octubre para comunicar que concurren juntas, así que del encuentro de este domingo dependerá que la negociación siga viva. Al día siguiente, el 17, el Comité Federal socialista cerrará en Madrid sus listas y confirmará a Pedro Sánchez como candidato.
Una fórmula parecida ya se ensayó hace más de veinticinco años, cuando Joaquín Almunia, por el PSOE, y Francisco Frutos, por Izquierda Unida, firmaron listas comunes al Senado en 27 provincias. No les sirvió: el PP de José María Aznar se hizo igualmente con la mayoría absoluta en las dos Cámaras.






