El futuro de la industria naval en Canarias viene sobre la cubierta de un gigante flotante. El Hidramar Ultra 22000, uno de los diques flotantes más avanzados del mundo, ha iniciado ya su travesía desde Shanghái rumbo al Puerto de Santa Cruz de Tenerife.
Si se cumplen las previsiones, llegará a la isla a principios de 2026 y comenzará a operar en el primer semestre del año, abriendo una etapa completamente nueva para las reparaciones navales en el Archipiélago.
Este dique no es un buque al uso, sino una especie de muelle móvil capaz de levantar barcos enteros fuera del agua para repararlos en seco. Ha sido construido en el astillero Huarun Dadong Dockyard (HRDD), en Shanghái, uno de los centros de referencia de la construcción naval china.
El proyecto arrancó formalmente en enero de 2025, con la ceremonia de corte de acero, y vivió un momento clave en septiembre de ese mismo año, con su botadura y ceremonia de nombramiento.
El traslado se realiza a bordo de un buque semisumergible especializado, en una travesía de varias semanas hasta Santa Cruz de Tenerife.
Dimensiones de otro nivel
Las cifras ayudan a entender por qué se habla de “coloso” naval. El Hidramar Ultra 22000 tendrá unas dimensiones aproximadas de 240 metros de eslora y 50 de manga, con una capacidad de elevación de 22.000 toneladas.
Eso le permitirá varar buques Panamax y otras unidades de gran tonelaje que hoy por hoy no encuentran hueco en ningún otro astillero de Canarias.
El dique se instalará en la dársena este del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, sobre una concesión otorgada a Tenerife Shipyards que ronda los 27.448 metros cuadrados, de los que más de 23.000 corresponden a lámina de agua.
Desde ese punto, en la segunda alineación del dique del Este, operará como plataforma central de las reparaciones en seco que se lleven a cabo en la isla.
Tecnología de vanguardia al servicio de la reparación
Más allá del tamaño, la clave está en la tecnología. El Hidramar Ultra 22000 ha sido diseñado con estándares de ingeniería naval de última generación. Entre sus características destacan un sistema de estabilidad longitudinal mejorado, con módulos de control redundantes y operación automatizada, y una distribución de cargas preparada para cascos complejos y grandes concentraciones de peso, como las que presentan muchos buques offshore.
El dique contará también con una infraestructura integrada de servicios que reduce al mínimo el tiempo entre el atraque, la puesta en seco y el inicio de los trabajos: tomas de energía, redes de fluidos industriales, apoyo a sistemas de chorreo y pintura, así como soluciones robotizadas de limpieza del casco que acortan plazos y mejoran la seguridad de las operaciones.
En términos prácticos, esto significa poder atender más barcos al año, con intervenciones más complejas y en menos tiempo, una variable crítica para los armadores que buscan minimizar las paradas de sus buques.
Un salto estratégico
El Hidramar Ultra 22000 es también una apuesta económica. La inversión total ronda los 40 millones de euros, de los que unos 31,5 millones corresponden a la construcción del dique y alrededor de siete millones al transporte desde China hasta Tenerife a bordo de un buque dique semisumergible.
Las estimaciones apuntan a que su llegada generará más de 700 empleos directos, además de varios cientos de puestos indirectos en empresas auxiliares ligadas a soldadura, pintura, ingeniería, logística, inspecciones y otros servicios portuarios.
Para una economía tan dependiente del turismo como la canaria, se trata de una pieza clave en la apuesta por la llamada “economía azul”: actividades vinculadas al mar, intensivas en tecnología y con empleo cualificado.
En el plano estratégico, el dique sitúa a Tenerife en la misma conversación que otros nodos navales del Atlántico medio. Permitirá ofrecer varada integral y trabajos de alto nivel a buques que operan entre Europa, África y América, en un contexto en el que la demanda de reparaciones y reactivaciones de unidades offshore no deja de crecer.
Canarias deja así de ser solo una escala de paso para convertirse en un polo industrial de primer orden en la reparación naval.







