Este pasado 6 de enero ha dejado claro que la forma de celebrar los Reyes ha cambiado. Para los jóvenes de hoy, ya no se trata de ir a centros comerciales llenos de gente, sino de usar el móvil para encontrar regalos que realmente tengan sentido. Los chicos de la Generación Z y la Generación Alpha saben muy bien lo que quieren y no compran por comprar; buscan cosas que les sirvan en su día a día o que representen sus valores.
Una de las tendencias más fuertes de este año son los regalos que no se pueden tocar. Muchos jóvenes han preferido que les regalen suscripciones a apps, pases para videojuegos o cursos online. En 2026, regalar una experiencia digital es tan común como regalar una camiseta. El objetivo ya no es acumular objetos en la habitación, sino tener acceso a servicios que les entretengan o les ayuden a sentirse mejor, como aplicaciones de salud o de música premium.
Aun así, lo físico no ha desaparecido, pero ha vuelto de una forma distinta. Los juguetes para adultos, como los sets de construcción complejos o las figuras de colección, han sido un éxito total. Es una forma de volver a la infancia y de hacer algo con las manos para desconectar un rato del móvil. También han vuelto con fuerza las cámaras de fotos antiguas y los vinilos, mezclando lo retro con la tecnología actual.
Por otro lado, los jóvenes están muy preocupados por el planeta. Este año se ha comprado mucho más en tiendas locales y se han buscado marcas que usen materiales reciclados. Antes de pedir un regalo, muchos miran si la empresa es ética o si cuida el medio ambiente. Ya no se fían de cualquier marca; prefieren comprar menos cosas, pero que sean de mejor calidad y que no dañen el entorno.
Por último, la Inteligencia Artificial ha sido la gran ayuda para las compras de este año. Los jóvenes la han usado para comparar precios en un segundo y encontrar ofertas que antes eran imposibles de ver. Gracias a estas herramientas, han podido ahorrar y encontrar exactamente lo que buscaban sin dar tantas vueltas. Los Reyes de 2026 son más digitales y conscientes, pero la ilusión de despertarse con una sorpresa sigue siendo la misma de siempre.







