El exmiembro de la familia real británica, Andrew Mountbatten-Windsor, ha sido detenido este jueves en el marco de una investigación por presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público. El arresto del hermano del rey Carlos III ha sido confirmado tanto por fuentes policiales como por la propia Casa Real, lo que supone una escalada sin precedentes en el escrutinio judicial sobre sus actividades pasadas. Los investigadores centran sus pesquisas en el periodo comprendido entre 2001 y 2011, etapa en la que ejerció como enviado especial para el Comercio y la Inversión del Gobierno del Reino Unido.
La hipótesis policial apunta a que Mountbatten-Windsor pudo haber facilitado información sensible o de carácter oficial al magnate Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales, mientras desempeñaba sus funciones gubernamentales. La sospecha de un uso indebido de su posición pública para favorecer los intereses del millonario pederasta ha motivado la apertura de esta nueva vía judicial, que se suma a la controversia que ya forzó su retirada de la vida oficial hace años. Durante el registro de sus comunicaciones y agendas de aquella década, se habrían hallado indicios de un intercambio de datos que excedería los protocolos de su cargo diplomático.
Tras su detención a primera hora de la mañana, el expríncipe permaneció en dependencias policiales durante aproximadamente once horas. En este tiempo, prestó declaración ante los agentes responsables de la unidad de delitos económicos y de corrupción antes de ser puesto en libertad. Aunque no han trascendido los detalles exactos de su interrogatorio, fuentes jurídicas indican que la investigación sigue abierta y que se están analizando nuevos documentos vinculados a sus viajes oficiales realizados bajo el mandato del Departamento de Comercio.
El Palacio de Buckingham ha mantenido una postura de máxima cautela, limitándose a reconocer la situación legal y reiterando que el hermano del monarca ya no desempeña funciones de representación oficial.







