El gigante del comercio electrónico Amazon y los representantes sindicales han alcanzado un acuerdo definitivo para cerrar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afecta a sus oficinas corporativas en Barcelona. Tras un mes de intensas negociaciones, la cifra final de salidas se ha fijado en 791 trabajadores, lo que supone una reducción del 19% respecto a las 978 bajas que la multinacional planteó inicialmente para la capital catalana.
Este ajuste, que implica al 28% de la plantilla en la ciudad condal, se integra en un plan de reestructuración global mucho más ambicioso. La compañía, dirigida por Andy Jassy, justifica la eliminación de 14.000 puestos de trabajo en todo el mundo como una medida necesaria para «reducir la burocracia» y adaptar su operativa al impacto disruptivo de la inteligencia artificial. Según la empresa, la automatización de procesos y el uso de IA generativa permiten ahora realizar con menos recursos tareas que antes requerían una supervisión humana constante, especialmente en áreas de atención al cliente y gestión de datos.
El pacto alcanzado con el sindicato CCOO, mayoritario en la mesa, intenta amortiguar el golpe social mediante condiciones económicas superiores a las que marca la ley. Los empleados afectados recibirán una indemnización de 38 días por año trabajado, con un límite de 24 mensualidades, además de un pago mínimo garantizado de 7.000 euros para las antigüedades más bajas.
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Voluntariedad: Se ha establecido un periodo para que las salidas sean preferentemente voluntarias, evitando así despidos forzosos en la medida de lo posible.
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Recolocaciones: El acuerdo contempla un plan de acompañamiento y recolocación externa, además de vacantes internas dentro del grupo para aquellos perfiles que encajen en otras divisiones menos afectadas por la automatización.
La valoración de los sindicatos es agridulce. Aunque celebran haber salvado cerca de 200 puestos de trabajo en la negociación, denuncian lo que consideran una «estrategia de sustitución». Desde CCOO de Catalunya han criticado duramente que una empresa con beneficios multimillonarios utilice la inteligencia artificial para «deshacerse de personal con alta cualificación tecnológica» en lugar de emplearla para reducir la carga de trabajo y mejorar la conciliación.
Con la firma de este miércoles, Amazon cierra uno de los capítulos más tensos de su historia laboral en España. Mientras las oficinas de Madrid también sufrirán un recorte menor (129 empleados), Barcelona se lleva la peor parte de una reconquista tecnológica que, según los expertos, marca solo el inicio de una nueva fase de ajustes en el sector de las grandes tecnológicas.







