El político namibio Adolf Hitler Uunona ha logrado por quinta vez consecutiva conservar su escaño en la modesta circunscripción rural de Ompundja, en la región norteña de Oshana, a pesar del enorme y polémico peso histórico que conlleva su nombre.
Desde 2004 Uunona representa esta demarcación por parte de la formación dominante en Namibia, la SWAPO (Organización Popular del África Sudoccidental). Pese a que el nombre que comparte con el líder nazi del Tercer Reich genera rechazo internacional, en su circunscripción —con menos de 5.000 habitantes— goza de un respaldo mayoritario, lo que le ha permitido renovar su mandato sin sobresaltos.
En numerosas ocasiones Uunona ha recalcado que su nombre no obedece a ninguna admiración por el dictador europeo. Según ha explicado, su padre lo nombró así sin comprender lo que ese nombre significaba históricamente. Él mismo afirma que lo que priman en Ompundja son su “trayectoria local, su labor de base y su compromiso con la comunidad”, no una polémica identitaria.
Su victoria vuelve a ganar atención internacional, no por un giro político trascendental sino por la paradoja que representa: la entereza de un representante rural, popular, elegido democráticamente, cuyo nombre evoca uno de los capítulos más oscuros de la historia mundial. La reelección de Uunona pone de manifiesto cómo, en determinados contextos locales, el peso del servicio comunitario y el reconocimiento vecinal puede superar el impacto simbólico de un nombre cargado de connotaciones globales.





