Un carguero de propiedad turca que transportaba grano a través del mar Negro se hundió este lunes frente a la costa de Rumanía tras incendiarse, con un balance de dos tripulantes muertos y once rescatados. El Gobierno rumano informó del incidente, ocurrido en la zona económica exclusiva del país, fuera de sus aguas territoriales.
El buque, identificado como el Royad Mammadov y con pabellón de San Cristóbal y Nieves, viajaba del puerto ucraniano de Izmaíl a la localidad italiana de Rávena. Había abandonado el puerto de origen unas tres horas antes de resultar alcanzado, cerca de la plataforma petrolífera Pescăruș, según las autoridades navales rumanas.
La prensa rumana vincula el incendio al impacto de un dron, aunque Rumanía no ha confirmado oficialmente esa causa. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, fue más allá y responsabilizó directamente a Moscú de «un terrible ataque de dos drones rusos contra un buque civil en aguas neutrales que transportaba maíz», al que acusó de «elegir el terror y hundir buques civiles».
A bordo viajaban ciudadanos de Azerbaiyán e India, según el mandatario ucraniano, mientras las operaciones de búsqueda continuaban para localizar a posibles desaparecidos tras el hundimiento.
Las incursiones de aeronaves no tripuladas en las proximidades de los puertos rumanos del mar Negro se han repetido en las últimas semanas, y en agosto un avión de combate destruyó un dron marítimo cargado de explosivos cerca del mayor proyecto de gas en alta mar de Europa en esas aguas.
El ataque eleva la preocupación por la seguridad del tráfico marítimo civil en el mar Negro. El golpe ya no se limita a los puertos ucranianos, sino que alcanza a un buque comercial en la zona económica exclusiva de un país de la OTAN, en un corredor clave para la exportación de grano, en pleno recrudecimiento de la ofensiva rusa sobre las infraestructuras ucranianas.






