El comisario del Departamento Correccional de Tennessee, Frank Strada, dimitió este sábado tras la ejecución fallida de Christa Pike, que iba a convertirse en la primera mujer ejecutada en el estado en más de 200 años. Strada abandonará su puesto a finales de mes, según anunció el gobernador, Bill Lee, aunque sostiene que su departamento siguió todos los protocolos de aplicación de la inyección letal.
Christa Pike, de 50 años, sobrevivió el pasado miércoles a dos dosis del fármaco y fue hospitalizada. Permanece inconsciente y conectada a un respirador, mientras el personal médico trabaja para salvar su vida y eliminar de su organismo el pentobarbital, una sustancia altamente alcalina y cáustica que actúa como una quemadura química al filtrarse en los tejidos, según describieron sus abogados en un documento judicial.
El propio comisario ordenó suspender las ejecuciones e investigar lo ocurrido, y justificó su marcha al considerar que es «lo mejor para los intereses» del estado mientras se lleva a cabo una revisión independiente para esclarecer por qué falló la ejecución. El gobernador Lee insiste en que los protocolos se cumplieron.
Los abogados de Pike, Randy Spivey y Kelly Gleason, calificaron la renuncia de «justificada», pero advirtieron de que «no ayuda en nada a Christa en este momento». Para la defensa, lo ocurrido «refleja un fallo sistémico que trasciende a cualquier individuo», y han presentado una moción para que se preserven las pruebas y se conmute la condena de la reclusa.
El caso se remonta a 1995, cuando Pike, con 18 años, participó en el asesinato de su compañera Colleen Slemmer, de la misma edad, en el campus agrícola de la Universidad de Tennessee, en Knoxville. Ambas estudiaban en un programa de formación para jóvenes con pocos recursos, y la agresión se produjo, según la investigación, por los celos que Pike sentía hacia la víctima. Fue condenada a muerte en 1996 y llevaba casi tres décadas en el corredor de la muerte.
Su biografía estuvo marcada por la violencia desde la infancia. Pike relató haber sufrido abusos sexuales reiterados siendo niña y una vida familiar inestable que la obligó a cambiar de centro educativo en varias ocasiones, unas circunstancias que su defensa ha esgrimido a lo largo del proceso.
El episodio ha reavivado el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos. Se trata del segundo intento fallido de ejecución en Tennessee en pocos meses y ha vuelto a situar bajo escrutinio el uso del pentobarbital, con voces de ambos lados del debate reclamando respuestas. Pike, que no ha presentado aún una solicitud de clemencia, era la única mujer en el corredor de la muerte del estado, donde en 2024 fue trasladada fuera del régimen de aislamiento en el que había permanecido más de 25 años.






