«El próximo Consejo de Ministros debatirá la ley que prohíbe el burka en las escuelas». Con este anuncio, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, avanzó este domingo un paquete de medidas educativas que incluye vetar el velo integral en las aulas y fijar por norma un número máximo de alumnos extranjeros por clase. Lo hizo durante el festival juvenil Fenix de su partido, Hermanos de Italia, celebrado en Roma.
La prohibición afectaría al burka, que cubre todo el cuerpo, y al niqab, el velo que deja al descubierto como máximo los ojos, pero no al hiyab, el pañuelo que no oculta el rostro. Meloni justificó la medida en términos de igualdad: «La educación es abierta y en Italia nadie, en nombre de una tradición real o imaginaria, puede decidir que una joven deba ocultarse. La igualdad entre hombres y mujeres es innegociable, no lo es en nuestras calles ni en nuestras escuelas».
El tope de alumnos extranjeros por aula es la segunda gran pata de la reforma, aunque Meloni no concretó ninguna cifra. «No es posible que en un aula italiana los niños italianos se sientan desplazados por ser minoría», argumentó la primera ministra, que distinguió entre un alumno que no habla italiano, al que dijo que sus compañeros ayudan a integrarse, y una clase con mayoría de estudiantes que no entienden el idioma, situación que calificó de «abandono» y no de integración.
La medida obligaría además a los padres de alumnos extranjeros con «serias dificultades» de adaptación a asistir a clases de italiano. El paquete incorpora también una reestructuración de la Formación Profesional, cuyos centros pasarán a llamarse «institutos», y una defensa del «principio de autoridad» y de la evaluación real del alumnado como pilares del sistema educativo.
Los datos oficiales italianos no reflejan la alarma que dibuja Meloni. El Ministerio de Educación contabilizó 914.860 alumnos con ciudadanía no italiana en el curso 2022-2023, y el país ya aplica actualmente algún límite al número de estudiantes extranjeros por clase. Italia tampoco cuenta con una ley que prohíba expresamente el burka en la escuela o en la vía pública, aunque una norma de 1975 sanciona el uso «sin justificación» de prendas que dificulten identificar a una persona.
Varios países europeos han adoptado ya restricciones similares. Austria prohíbe desde este septiembre el velo islámico a las alumnas menores de 14 años, Dinamarca veta el velo integral en el espacio público desde 2018, Países Bajos lo restringe en escuelas y edificios oficiales desde 2019, Suiza aprobó una prohibición federal en 2023 tras un referéndum y Portugal promulgó en agosto una ley que impide ocultar el rostro en público.
El anuncio de Meloni responde también al pulso electoral que atraviesa Italia de cara a las generales previstas para 2027. La primera ministra afronta el ascenso de Futuro Nazionale, una formación que ha subido con fuerza en las encuestas desde su lanzamiento en febrero y que le disputa parte de su electorado. La medida, una vez aprobada por el Gobierno, necesitaría el respaldo del Parlamento en un plazo de 60 días para convertirse en ley.






