domingo, 20 septiembre,2026

Trump anuncia un acuerdo con Dinamarca para asumir el «control permanente» de la seguridad de Groenlandia

El presidente estadounidense presenta un pacto "de vida indefinida" que veta cualquier base de Rusia o China en la isla ártica, mientras Copenhague y Nuuk subrayan que se respeta la soberanía danesa

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo con Dinamarca y Groenlandia que, según afirmó, otorga a Washington el «control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades» del territorio autónomo danés. «Me complace anunciar que los Estados Unidos han celebrado un acuerdo con el Reino de Dinamarca y Groenlandia», escribió el mandatario en su red Truth Social, donde lo definió como un pacto «de vida infinita, no tiene fin».

El acuerdo prohíbe de forma expresa la presencia de potencias rivales en la isla. «Ningún adversario de Estados Unidos podrá nunca tener una base en Groenlandia, tener presencia militar en Groenlandia o realizar inversiones sensibles en Groenlandia sin nuestra aprobación expresa por escrito», señaló Trump, en alusión directa a Rusia y China. El presidente anunció además que Washington empezará «inmediatamente» a desarrollar una importante presencia militar en el territorio, sin que ello suponga, aseguró, «ningún coste» para su país.

Dinamarca y Groenlandia confirmaron su intención de firmar el pacto la próxima semana en Nueva York, coincidiendo con la Asamblea General de la ONU, pero rebajaron el alcance que le atribuye Trump. Ambos gobiernos subrayaron que el texto debe someterse a sus respectivos trámites parlamentarios para entrar en vigor y destacaron que el consenso alcanzado garantiza la soberanía danesa sobre la isla y los derechos de la población local, lejos de la idea de un traspaso de control.

El anuncio pone fin, al menos formalmente, a una de las mayores fuentes de tensión entre Estados Unidos y sus aliados europeos. Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump ha insistido de forma reiterada en que Washington necesitaba controlar Groenlandia por su valor estratégico, llegando a no descartar el uso de la fuerza y a difundir el mensaje conocido como «Dear Jonas», en el que exigía el «control total» de la isla. Esa ofensiva desató protestas en Copenhague y Nuuk bajo el lema «Hands off Greenland» y una dura reacción de la OTAN.

La localización de Groenlandia explica el empeño estadounidense. La mayor isla del mundo, escasamente poblada y rica en minerales críticos, ocupa una posición clave en el Ártico entre Norteamérica, Rusia y China, en una región cuyo deshielo abre nuevas rutas marítimas y reservas de recursos que las grandes potencias se disputan. Trump ha advertido en varias ocasiones de los intentos de Moscú y Pekín de afianzarse en la zona.

El pacto entra dentro de la política expansionista que Trump ha desplegado durante su segundo mandato, en la que ha planteado tomar el control de Canadá, el canal de Panamá o la Franja de Gaza, además de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. La fórmula elegida para Groenlandia, un acuerdo de seguridad «permanente» que Estados Unidos presenta como control y Dinamarca como cooperación respetuosa con su soberanía, deja abierta la incógnita sobre cómo se traducirá en la práctica y sobre el margen real que Copenhague y Nuuk conservarán una vez desplegada la anunciada presencia militar estadounidense.

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LECTOR AL HABLA