domingo, 20 septiembre,2026

La inteligencia europea alerta de un posible ataque ruso a la OTAN tras una nueva oleada de drones

El Mando Operativo polaco despliega su aviación ante una nueva oleada de drones y misiles rusos junto a la frontera, en una escalada que las agencias de espionaje europeas ya vinculan a un plan de agresión contra los aliados de Kiev

Polonia activó este sábado su aviación militar por la proximidad de drones y misiles rusos lanzados contra objetivos en Ucrania cercanos a su frontera, mientras Moldavia denunciaba que al menos tres aparatos rusos habían penetrado en su territorio. El Mando Operativo de las Fuerzas Armadas polacas puso además en máxima alerta sus sistemas terrestres de defensa antiaérea y de vigilancia por radar, en un despliegue que se sumó a los ya realizados en dos ocasiones esta misma semana.

Las alertas de ataque aéreo sonaron en las regiones orientales de Podkarpacie y Lublin, con sirenas y la suspensión temporal de las operaciones en los aeropuertos de Rzeszów y Lublin. El portavoz del Mando Operacional polaco, Jacek Goryszewski, calificó la amenaza de «real» y advirtió que los drones «operaban e incluso golpeaban objetivos muy cerca de la frontera polaca, a pocos kilómetros».

Moldavia, un país prácticamente indefenso en el plano militar y sin una defensa antiaérea operativa frente a los drones, volvió a ver vulnerado su espacio aéreo por aparatos rusos identificados de forma preliminar como Shahed. Las trayectorias de estos drones, que suelen partir de Crimea y cruzar el mar Negro hacia el delta del Danubio, apuntan, según los analistas, a que Moscú los dirige de forma deliberada hacia territorio moldavo y rumano.

La inteligencia europea maneja ya información sobre un posible ataque ruso contra países de la OTAN. El primer ministro polaco, Donald Tusk, reveló ante el Parlamento que, según las evaluaciones de los servicios de espionaje, «el plan ruso incluye ataques híbridos con drones y misiles contra los países que apoyan a Ucrania, incluida Polonia». Tusk advirtió de que esas agresiones se presentarían como «accidentales» para debilitar la determinación de los aliados de invocar el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte.

La escalada se inscribe en un patrón creciente de guerra híbrida que combina sabotajes, ciberataques, desinformación y operaciones negables para presionar a la Alianza sin cruzar formalmente el umbral de una guerra abierta. El episodio más grave se produjo en julio, cuando un misil de crucero ruso Kh-101 impactó en suelo polaco, en el voivodato de Lublin, la violación más seria del territorio aliado desde el inicio de la invasión. A ello se sumó, en agosto, el hallazgo de un dron cargado de explosivos cerca del aeropuerto de Leipzig, atribuido a un sabotaje ruso.

Las lecturas sobre el riesgo real, sin embargo, no son unánimes entre los propios servicios de inteligencia. El SAP de Letonia, uno de los países más expuestos, considera que «la posibilidad de un ataque convencional contra los bálticos y la OTAN es actualmente y en un futuro próximo muy baja». Esa cautela contrasta con la percepción de máxima amenaza que transmiten Varsovia y Chisináu, en una semana en la que un dron ruso llegó a impactar contra un tren de pasajeros a dos kilómetros de la frontera polaca, la aproximación más cercana registrada desde que empezó la guerra.

La respuesta de los aliados se ha intensificado. Cazas de la OTAN llegaron a derribar días atrás un dron sobre el espacio aéreo de Lituania, que suspendió temporalmente las operaciones en el aeropuerto de Vilnius, mientras el canciller estonio, Margus Tsahkna, resumía el estado de ánimo en el flanco este: «Los ataques de Rusia se vuelven más intensos y se acercan cada vez más a la OTAN y la UE. Nuestra respuesta también debe intensificarse». La sucesión de incidentes mantiene a Europa oriental en vilo ante un conflicto que amenaza con desbordarse más allá de Ucrania.

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

LECTOR AL HABLA