La Reserva Federal de Estados Unidos subió los tipos de interés en un cuarto de punto, hasta situarlos en una horquilla de entre el 3,75% y el 4%, en la primera subida del precio del dinero desde julio de 2023. La decisión, adoptada por unanimidad de los doce miembros con derecho a voto del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), responde a la persistente inflación que afecta a la primera economía mundial y pone fin a una pausa que la institución venía manteniendo desde diciembre.
La medida supone el estreno de Kevin Warsh al frente de la Fed, y su primer gran gesto ha sido un desafío al presidente Donald Trump. Warsh, elegido por el propio Trump en enero para relevar a Jerome Powell, subió los tipos con todo el comité detrás pese a que el mandatario lleva meses reclamando bajadas del precio del dinero. La decisión, señalan los analistas, contribuye además a restaurar la percepción de independencia del banco central tras las presiones de la Casa Blanca.
El organismo omitió la referencia previa que atribuía la inflación elevada a «perturbaciones en la oferta», en especial del sector energético, un giro que refleja la preocupación de varios responsables, entre ellos Warsh, de que las presiones sobre los precios son ya demasiado generalizadas para dar tranquilidad.
El pronóstico mediano de los miembros de la Fed para finales de 2026 se elevó hasta el 4,1%, desde el 3,8% anterior, lo que refleja un respaldo creciente a una serie de aumentos. Para 2027 la mediana no contempla nuevas subidas, aunque ocho responsables se inclinan por otro cuarto de punto adicional hacia el final de ese año.
El nuevo presidente prometió fijar los tipos «sin considerar factores políticos» y anunció que dejará de dar pistas sobre las decisiones futuras, con el argumento de que no quiere que la entidad quede «atada» antes del momento de decidir. Como ya hizo en junio, volvió a no presentar su propia proyección de tasas, por lo que el ejercicio incluyó a 18 de los 19 miembros del organismo.
Trump criticó en repetidas ocasiones a Powell por negarse a bajar los tipos, intentó destituir a la gobernadora Lisa Cook y respaldó una investigación penal del Departamento de Justicia contra su antecesor, que finalmente se cerró. Powell continúa en la institución como gobernador, mientras Warsh asume el mando con una decisión que le sitúa de entrada en la senda opuesta a la que reclama el presidente.
El encarecimiento del dólar tiende a atraer capitales hacia la deuda estadounidense y presiona a los bancos centrales de otras regiones, entre ellos el Banco Central Europeo, que la semana pasada elevó también los tipos hasta el 2,5%. El giro simultáneo al alza de las dos principales autoridades monetarias del mundo confirma que la lucha contra una inflación reavivada por la crisis energética vuelve a marcar el rumbo de la política monetaria global, con efectos directos sobre hipotecas, créditos y ahorro también en España.






