Indonesia reabrió este martes cinco de los siete aeropuertos que habían permanecido cerrados el fin de semana, incluido el principal de Yakarta, tras la erupción del volcán Anak Krakatoa, que provocó el retraso y la cancelación de cientos de vuelos. El ministro de Transporte, Dudy Purwagandhi, anunció de madrugada la reactivación de las operaciones en terminales como la de Soekarno-Hatta, que sirve a la capital y es uno de los mayores centros de conexión aérea del Sudeste Asiático.
Los aeropuertos de Halim Perdanakusuma, en el área de Yakarta, y Hussein Sastranegara, en Bandung, junto a otras terminales de Java, también retomaron sus vuelos nacionales e internacionales. Dos aeropuertos de la isla de Sumatra, Radin Inten II y Muhammad Taufiq Kiemas, mantienen sus operaciones suspendidas a la espera de la evolución del volcán, que volvió a entrar en erupción este martes, aunque con menor intensidad.
El Gobierno indonesio estima que unos 341.000 pasajeros se han visto afectados por las interrupciones desde el sábado, un día después de la primera gran erupción. Durante el domingo y el lunes se cancelaron cerca de 3.000 vuelos, lo que dejó a cientos de miles de viajeros varados en las terminales, buscando hoteles o medios de transporte alternativos ante unas pantallas que solo mostraban cancelaciones.
El Anak Krakatoa, cuyo nombre significa «hijo del Krakatoa» en indonesio, se sitúa en el estrecho de Sonda, entre las islas de Java y Sumatra, a unos 150 kilómetros de Yakarta. Entró en erupción el sábado con una fuerte explosión que se escuchó a cientos de kilómetros y expulsó una columna de ceniza que alcanzó más de 15 kilómetros de altura, un material que resulta especialmente peligroso para la aviación porque puede dañar los motores de las aeronaves.
Las autoridades han advertido a los pilotos y tripulaciones de que permanezcan atentos a las zonas del espacio aéreo con el tránsito restringido por la dispersión de la ceniza. Las aerolíneas afrontan ahora la difícil tarea de reubicar a todos los pasajeros afectados y reprogramar los vuelos suspendidos, en un proceso que se prevé lento tras varios días de caos en los aeropuertos.
El volcán arrastra un historial trágico que explica la cautela de las autoridades. Su predecesor, el Krakatoa, protagonizó en 1883 una de las mayores erupciones de la historia moderna, con tsunamis que arrasaron las costas de Java y Sumatra y decenas de miles de muertos. Más recientemente, en 2018, una erupción del propio Anak Krakatoa desencadenó un tsunami que dejó más de 400 fallecidos. Indonesia, situada en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, es uno de los países con mayor actividad volcánica y sísmica del planeta, lo que obliga a sus habitantes a convivir de forma permanente con este tipo de fenómenos.






