Estados Unidos destruyó este sábado tres petroleros pertenecientes a la Guardia Revolucionaria iraní en respuesta a un ataque con misiles contra dos buques de guerra estadounidenses desplegados en el estrecho de Ormuz. Las fuerzas norteamericanas «inutilizaron permanentemente» los petroleros M/T Downy, cerca de la isla de Jarg, y M/T Stark 1, cerca de Jask, y «destruyeron completamente» un tercero, el M/T Kylo, en el golfo de Omán, tras impactar en «lugares de importancia crítica» y ordenar a su tripulación abandonar la nave.
El Mando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses (CENTCOM) precisó que un portaaeronaves y un destructor de misiles guiados esquivaron varios ataques iraníes sin que ningún militar estadounidense resultara herido. Los tres petroleros, según el comunicado militar, formaban parte de la «red fantasma» con la que Teherán financia a la Guardia Revolucionaria, y «no tenían medios para defenderse».
«Que el mensaje para la Guardia Revolucionaria quede claro: si disparas contra dos de nuestros buques, te aplicaremos un mayor coste económico y eliminaremos tres de los vuestros», declaró el comandante del CENTCOM, Brad Cooper. El jefe militar advirtió de que Estados Unidos «no vacilará» en defender a sus fuerzas y en destruir, si fuera necesario, la «limitada y vulnerable flota petrolera de Irán».
El lanzamiento de misiles balísticos iraníes de este sábado llegó seis días después de que fuerzas estadounidenses atacaran lanzacohetes de la Guardia Revolucionaria en la isla de Larak, en el propio estrecho, en la primera acción militar tras casi un mes de relativa calma. Teherán había prometido represalias por aquel ataque, y el disparo contra los buques estadounidenses parece ser la materialización de esa amenaza.
La agencia marítima británica UKMTO, especializada en el seguimiento de incidentes en la zona, informó de dos incidentes de seguridad, uno en el propio estrecho y otro en el norte del golfo Pérsico, donde se encuentra la isla de Jarg. Los medios oficiales iraníes no ofrecieron información propia sobre lo ocurrido y se limitaron a reproducir los datos difundidos por el CENTCOM. Irán, por su parte, ha vuelto a bloquear el tráfico comercial a través de Ormuz.
El estrecho, por el que transita entre el 20% y el 25% del crudo mundial, se ha convertido en el epicentro de un enfrentamiento que arrancó con la Operación Furia Épica lanzada el 28 de febrero de 2026 por Estados Unidos e Israel. Un alto el fuego firmado en Suiza en junio se rompió semanas después, cuando Irán reanudó los ataques contra buques comerciales y Trump dio el acuerdo por «terminado» durante la cumbre de la OTAN en Ankara.
Los ataques cruzados de esta semana amenazan con relanzar una guerra estancada tras seis meses de conflicto. Estados Unidos reanudó el lunes sus bombardeos en Ormuz y en comunidades iraníes cercanas, con al menos cinco muertos en el sur del país, incluido un ataque que alcanzó una boda. Washington busca proyectar la idea de que controla el estrecho y facilita la circulación del petróleo, aunque el flujo se mantiene muy por debajo de los niveles previos a la guerra, con una presión al alza sobre los precios del crudo que amenaza el bolsillo de los estadounidenses a las puertas de las elecciones legislativas de noviembre y que se deja sentir también en Europa.






