Las autoridades alemanas investigan como sabotaje una serie de ataques registrados en las últimas 48 horas contra la red eléctrica del país. El episodio más grave se produjo este martes a las 07:30 hora local en una subestación situada en la localidad de Turnow/Preilack, a unos cinco kilómetros de la central térmica de lignito de Jänschwalde, en el estado oriental de Brandeburgo, la cuarta mayor planta eléctrica de Alemania. Los servicios de emergencia hallaron y desactivaron allí varios «artefactos explosivos e incendiarios no convencionales».
El ministro del Interior de Brandeburgo, Jan Redmann, confirmó que se habían producido actos de sabotaje en la red y detalló el modo de operar de los atacantes. Los autores emplearon detonaciones para propulsar material que, en contacto con las líneas de alta tensión, podía provocar un cortocircuito. Según Redmann, el objetivo era afectar a la estabilidad de la red y al suministro energético, en particular a la inyección de la electricidad procedente de la central de Jänschwalde, con la intención presunta de provocar un apagón a gran escala.
El operador de la red, 50Hertz, precisó que desconocidos dañaron varias líneas de transmisión y que se registró una breve interrupción del suministro, si bien todas las líneas volvieron a funcionar poco después y el suministro general no se vio afectado. Su consejero delegado, Stefan Kapferer, subrayó que la estabilidad del sistema quedó garantizada pese a que una de las líneas llegó a desconectarse.
Un segundo ataque tuvo lugar horas después, ya el martes por la noche, en una subestación de Bergheim, en el distrito de Rhein-Erft, cerca de Colonia, en el oeste del país. Un cortocircuito dejó varias líneas fuera de servicio y provocó fallos en instalaciones de RWE Power, aunque tampoco causó un corte generalizado. La policía de Essen, que investiga los hechos, fue tajante: «No partimos de un fallo técnico, sino de un acto intencionado, de un delito», declaró un portavoz.
Un tercer incidente se sumó este miércoles, cuando la policía abrió otra investigación por un posible sabotaje en una subestación próxima a Rommerskirchen, también cerca de Colonia. La empresa propietaria, Amprion, informó de fallos en las líneas de suministro de varias centrales de RWE Power y apuntó que, con alta probabilidad, el incidente se debió a una acción externa, si bien la estabilidad del sistema estuvo en todo momento garantizada.
En los últimos meses se han registrado otros incidentes similares, como el incendio provocado el pasado enero por presuntos extremistas de izquierda contra líneas de alta tensión cerca de una central en el suroeste de Berlín, un sabotaje que derivó en un apagón y en una crisis política. Los sabotajes coinciden, además, con la escalada de tensión con Rusia, después de que Berlín atribuyera al Kremlin el ataque con dron contra el aeropuerto de Leipzig y anunciara represalias, en un clima en el que las autoridades alemanas vigilan de cerca cualquier acción contra sus infraestructuras críticas. Por el momento, ninguna de las investigaciones ha determinado la autoría ni ha establecido de forma oficial un vínculo entre los distintos ataques.






